Salta: Cruzar los Andes  o hundirnos en el Atlántico

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

El mundo está girando hacia el Pacífico. ¿Está preparada Salta?

El problema de la política actual es la ausencia de pensamiento estratégico. Todo lo que se escucha en los medios de prensa es denuncia, intriga, pugilato verbal, varieté de lenocinio; todo, menos pensar la política para los tiempos.

Porque mientras la política argentina sigue discutiendo el próximo fin de semana, el mundo está cambiando de océano.  

Es una verdad refrendada por la historia aquella de que “los argentinos bajamos de los barcos”. Nuestros ancestros llegaron de la Europa medieval y desde la emancipación de España, transcurrieron doscientos años en que pensamos la Argentina mirando al Atlántico.

Era lógico: allí estaban los mercados, los puertos y el poder económico. Pero el siglo XXI está desplazando lentamente el centro de gravedad hacia el Indo-Pacífico. China, India y el sudeste asiático concentran una parte creciente de la producción, el comercio y la innovación mundial. Ese cambio nos interpela y nos obliga a revisar una vieja pregunta: ¿qué lugar ocupa el Norte argentino en este nuevo mapa?

Hubo un tiempo en que Salta no era una periferia. Era un nodo. Un territorio de paso, de intercambio y de articulación entre el Alto Perú, el Río de la Plata y el Pacífico. No fue una casualidad geográfica, sino una consecuencia del lugar que ocupaba en el sistema económico de su época.

Pero ese tiempo de sentirnos herederos de los hijosdalgos hispánicos que consolidaron en estas latitudes el mayor centro de poder económico, militar, religioso y cultural, ha terminado y sólo campea en el imaginario desolado de algunas mentes que no advierten que el eje geopolítico estratégico ha cambiado de destino.

La clase política necesita hoy dos cosas: primero, ilustrarse, leer, estudiar, comprender el signo de los tiempos globales; y luego, abandonar la “internita de burócratas” para pensar una provincia que recupere la centralidad perdida y que los tiempos actuales le están ofreciendo recuperar.

Porque la geografía no cambió. Los Andes siguen donde estaban. Los pasos hacia el Pacífico siguen abiertos. Los corredores bioceánicos vuelven a cobrar sentido. Lo que cambió es el centro económico del mundo. Tal vez, antes de preguntarnos qué futuro tiene el Norte argentino, deberíamos preguntarnos si entendemos el mundo que está naciendo.

No existe en la historia ningún imperio que haya permanecido más de unos cuantos siglos en pie. Bien decía Voltaire: “Si Roma cayó ¿qué le espera a la República? La inquietud del iluminista se refería a otro tema que la pregunta es válida hoy para abonar la hipótesis. Como ocurrió antes con España, Francia o Gran Bretaña, el ciclo de hegemonía atlántica encabezado por Estados Unidos parece estar ingresando en una etapa de transición. La historia enseña que ningún centro de poder ha sido permanente.

Lamentablemente, la Argentina continúa pensando desde una lógica atlántica cuando el mundo ya ha comenzado a girar hacia el Indo-Pacífico. No se trata de una profecía ni de una consigna ideológica. Se trata de una realidad geográfica y económica.

Los antiguos llamaban Oriente al lugar por donde nace el sol. Tal vez el siglo XXI nos esté recordando que también allí vuelven a nacer los grandes ciclos de la humanidad. Si es así, la pregunta ya no es si Salta debe mirar al Pacífico. La verdadera pregunta es si tendrá la lucidez de comprender, antes que sea demasiado tarde, que la historia le está ofreciendo una segunda oportunidad para dejar de ser periferia y convertirse en el nodo de la nueva distribución geopolítica.

© – Ernesto Bisceglia

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