¿Quién está pensando la Salta de 2050?

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Mientras el debate político parece concentrarse en la próxima elección, hay una pregunta infinitamente más importante que casi nadie formula: ¿cómo será la provincia donde vivirán nuestros hijos y nietos dentro de veinticinco años?

 No es casual que Cicerón afirmara que «la historia es maestra de la vida». Quien desconoce el pasado difícilmente pueda imaginar el futuro. Las ciudades no llegan al mañana por casualidad; llegan porque alguien se atrevió a pensarlas antes de construirlas.  

Observemos el ejemplo de ciudades como Roma, París o Curitiba, donde funcionarios nuestros viajaron en su tiempo a observar la cuestión del transporte que todavía no podemos ordenar. Estos sitios alcanzaron ese desarrollo porque antes de trazar la avenida alguien imaginó el impacto que tendría en la ciudad. Se trata de imaginar la ciudad que todavía no existe.

A diferencia de estos ejemplos anteriores, la ciudad de Salta creció de manera caótica, sin planificación urbana y ahora está encajonada. Entre el este y el oeste los cerros a los cuales ya van subiendo las viviendas. Hacia el sur, el límite ya se confunde con Cerrillos y hacia norte, se cae al Río Vaqueros. Para colmo, la migración del interior formó enormes bolsones de pobreza, los asentamientos, donde miles viven sin los servicios más elementales.

Porque no se trata sólo de ubicación geográfica, sino de infraestructura, de escuelas, de bomberos, de mercados de compra; es el famoso planteo que ya supimos hacer también: PENSAR CIUDAD – PENSAR MUNICIPIO… y PENSA PROVINCIA, también.

Entonces vuelvo a preguntarme: ¿Quién está imaginando la Salta de 2050?

Porque no importa si para esa época son 300.000, 350.000 o 400.000 habitantes más. Lo importante es tener hoy una imagen de lo que puede llegar a ser eso. Es un hecho que en 2050 vivirán cientos de miles de personas más en la provincia que necesitarán todos los servicios que ya enunciamos.

El problema no es la cifra. El problema es que esas personas ya nacieron o están por nacer. Van a necesitar agua, hospitales, escuelas, viviendas, energía, rutas y empleo. Todo eso tarda décadas en planificarse.

Mientras hay legisladores a quienes en los debates les preocupa más el color de las bragas de su colega, o algún otro expresa disparates como aquel de que “La Selección se inspira en Milei”, o qué alimento le cae mejor al libertario perro “Coco”, nadie se está haciendo las preguntas más incómodas que reclama PENSAR CIUDAD.

Por ejemplo; se nos ocurren, así al azar algunas: ¿De dónde saldrá el agua potable? ¿Qué ocurrirá cuando el aeropuerto quede rodeado por la ciudad? Queremos conectarnos con el mundo pero carecemos de una terminal aérea capaz de recibir un Airbus A-380-800.

¿Debe Salta empezar a discutir hoy el lugar donde estará su segundo aeropuerto dentro de treinta años?

El ingreso a Salta es uno de los más hermosos del país, pero ¿Seguirá entrando todo el tránsito por los mismos accesos? ¿Habrá otro hospital de alta complejidad? ¿Dónde estarán los nuevos parques? Cuando estamos diciendo que no nos queda lugar para expandirnos.

Ya estamos teniendo problemas con los desarrolladores inmobiliarios por cuestiones de contaminación ambiental, falta de agua para los nuevos barrios…, entonces ¿Cómo se protegerá el Valle de Lerma del crecimiento inmobiliario? ¿Y el Valle Calchaquí? ¿Seguiremos incenciando Cafayate?, por ejemplo.

Y tal vez la mejor: ¿Qué haremos cuando la inteligencia artificial elimine miles de empleos? En Salta continuamos preparando alumnos para trabajos que probablemente desaparezcan, mientras ignoramos profesiones que todavía no existen.

¿Qué nuevas industrias quiere atraer Salta? ¿Qué universidad necesitaremos? ¿Seguiremos apostando sólo al turismo y la minería?

Hacer política no es sólo pensar qué camiseta vamos a ponernos en la próxima elección. Hacer buena política -diría Leandro Alem- es sobre todo, PENSAR MUNICIPIO-PENSAR CIUDAD y PENSAR PROVINCIA.

El Nuevo Orden Globlal nos está diciendo que gobernar no consiste solamente en administrar el presente sino también construir el futuro.

El Licenciado Hernando de Lerma jamás conocería la ciudad que estaba fundando. Sin embargo, quienes trazaron aquella Salta reservaron plazas, abrieron calles, pensaron el agua, los mercados y los espacios públicos para generaciones que aún no habían nacido. Esa es, quizás, la definición más noble de gobernar: construir un futuro que uno sabe que no llegará a disfrutar.

Tal vez la discusión más importante que Salta todavía no comenzó sea precisamente esa: dejar de pensar cómo llegar a diciembre y empezar a pensar cómo llegar al año 2050.

Porque una provincia no se mide solamente por las obras que inaugura sino sobre todo por los sueños que se anima a proyectar.

Dentro de veinticinco años, nuestros nietos vivirán en la Salta que nosotros decidamos construir… o en la que resignadamente les dejemos.

© – Ernesto Bisceglia

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