POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Casi en silencio, con alguna que otra noticia publicada en algún medio de Salta, a cientos de kilómetros de aquí ocurre algo que puede definir nuestro futuro económico durante las próximas décadas.
Lamentablemente, notamos que para el periodismo en general -salvo excepciones-, la política se ha convertido en sinónimo de conventillo. Los espacios se atiborran de denuncias, escándalos y debates sobre cuestiones más parecidas al argumento de un culebrón venezolano que debates sobre las urgencias de la cosa pública en un momento de cruciales determinaciones verdaderamente políticas.
Sin embargo, un tema que en el marco de la geopolítica sudamericana es vital para Salta como es el Corredor Biocéanico parece resultarle indiferente -sino desconocido- a los políticos salteños.
Paraguay acaba de iniciar la pavimentación de otros 52 kilómetros del Corredor Bioceánico hasta Pozo Hondo, frente a Misión La Paz. La noticia parece técnica, pero sin embargo no lo es. Detrás de esas máquinas viales se está construyendo una nueva geografía económica para Sudamérica.
Durante más de dos siglos Argentina organizó su economía mirando al Atlántico. Todo conducía a Buenos Aires. Las exportaciones, los ferrocarriles, las rutas y hasta la imaginación política del país estuvieron orientadas hacia el puerto. Pero el mundo cambió.
Hoy el centro de gravedad económico del planeta se desplaza hacia Asia. China, India y el Indo-Pacífico que concentran buena parte del crecimiento global, del comercio y de la innovación tecnológica. En ese contexto, los corredores bioceánicos dejan de ser simples obras de infraestructura para convertirse en instrumentos de poder y desarrollo.
Paraguay lo entendió. Brasil lo entendió. Chile lo entendió hace mucho tiempo. La pregunta es si Salta también lo entendió.

Nuestra provincia ocupa una posición geográfica privilegiada (sobre esto hemos dicho bastante) y está llamada a convertirse en una de las grandes plataformas logísticas del norte argentino. Puede articular comercio, turismo, energía, minería y servicios, transformándose en la puerta de entrada y salida de mercancías entre el Atlántico y el Pacífico.
Pero para que eso ocurra es necesario abandonar una vieja costumbre argentina: pensar el futuro desde el centro y no desde la frontera.
Durante décadas, Rivadavia, Santa Victoria Este, Misión La Paz y todo el norte profundo fueron considerados periferia y ahora el siglo XXI viene prometiendo demostrar exactamente lo contrario. Tal vez esos territorios ya no sean el final del mapa, sino el comienzo de una nueva centralidad estratégica.
Las grandes oportunidades históricas suelen llegar sin hacer ruido. No vienen envueltas en discursos grandilocuentes ni en campañas electorales. Llegan disfrazadas de caminos, puentes, ferrocarriles y corredores logísticos.
La política de Salta y los salteños en general, debemos tomar conciencia de que el Corredor Bioceánico representa para nuestra provincia una oportunidad histórica de integrarse a los grandes flujos comerciales del siglo XXI, conectando el Atlántico con los puertos del Pacífico y acercando nuestra producción a los mercados de Asia.
Más que una obra vial, es una herramienta estratégica para atraer inversiones, potenciar las exportaciones, generar empleo y fortalecer el papel de la provincia como centro logístico del Norte Argentino. Su desarrollo puede convertir a Salta en una verdadera puerta de entrada al Pacífico.
Por eso la noticia no es si Paraguay pavimenta una ruta más o una menos. La discusión es si Salta será protagonista de la nueva geografía económica sudamericana o si seguirá observando desde la banquina cómo pasan las oportunidades.
Porque mientras nosotros seguimos mirando al Atlántico, el mundo ya empezó a cruzar los Andes.-
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