Éramos pocos y parió la abuela

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

El periodismo debe servir para promover pensamiento, opinión y crítica. Lamentablemente, en el torbellino de decadencia en que ha caído la sociedad, el periodismo también ha sido alcanzado. No es posible que únicamente se alimente a la opinión pública de escándalos, de reportajes insulzos donde al convocado se le termina preguntando si su perro tiene pulgas o desayuna con tostadas.

Un reportaje es básicamente una interpelación, lo que no quiere decir destrucción del invitado sino una mayéutica, es decir, un método socrático de preguntas para tratar de llegar a la verdad. No observamos en ningún medio que -por ejemplo- se hable del cambio de paradigma tecnológico, de la nueva sociedad que ya se está configurando.

Bastará para comprobar lo que está ocurriendo solamente con mirar a nuestros hijos o nietos. Ya no creen en lo que nosotros creíamos y funcionan a una velocidad que hace que nuestra generación parezca que viene en carreta. Esto denuncia un desfase histórico y nos convierte en una sociedad que corre detrás de los acontecimientos.

No hemos terminado de entender internet y llegó la inteligencia artificial. No comprendimos la globalización y apareció la biotecnología. No resolvimos los problemas del siglo XX y ya nos exigen respuestas para el siglo XXII. Mientras discutimos cómo repartir el pasado, el futuro ya empezó a repartirse solo.

Mentalmente, la Argentina lleva un atraso de medio siglo. La sociedad se divide por cuestiones que las nuevas generaciones ni saben que existieron.  Corremos una carrera contra el tiempo con el agravante de que ni siquiera sabemos en qué pista estamos.

Y el futuro tiene una pésima costumbre: no espera a nadie.

El drama de nuestro tiempo no es la velocidad con que avanza el futuro. Es la lentitud con que abandonamos el pasado.

La responsabilidad de que nuestra sociedad despierte y abra los ojos -y la conciencia- a lo que ya está ocurriendo es responsabilidad de la dirigencia política, empresaria, sindical, etc. Pero qué podemos esperar cuando tenemos dirigentes en todas estas áreas que todavía miran hacia el Atlántico cuando eje comercial y política ya está ubicándose en el Pacífico.

Salta tiene la posibilidad de convertirse en el eje vertebrador entre una Sudamérica arriba del Trópico de Capricornio y una Argentina desde Tucumán hasta Usuhaia con las rutas del Bermejo que están planificadas que entroncarán con la Ruta 51 hacia Chile.

El Puerto de Buenos Aires perderá hegemonía porque el mercado Europeo volverá a buscar la “Ruta de las especies” hacia el Oriente. Para decirlo de una manera rápida y gruesa.

Entonces… ¿Podemos pensar que ese futuro nos beneficiaría un día con una dirigencia que homenajea paltas, o piensa que el país se resuelve con la reelección de Milei en 2027, o discute quién es más narco que el otro, o que escribe mensajes diciendo “Llendo”?

Me acuerdo del General Manuel Belgrano y digo con él: “¡Ay, Patria mía!”

© – Ernesto Bisceglia