POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Descubrí hace muy poco a este músico peruano que ejecuta piezas donde desde el manto clásico se elevan reminiscencias de Astor Piazzolla. De pronto, Tocata y Fuga de Bach se entremezcla con notas que recuerdan a un Nocturno de Chopin. En tiempos donde la música suele consumirse en fragmentos de quince segundos, Claudio Constantini representa una rara especie: la del músico integral.
Nacido en Lima, Perú, y formado entre Finlandia, Holanda y Francia, Constantini es pianista, bandoneonista y compositor. Pero definirlo únicamente por sus títulos académicos sería injusto. Lo singular de su arte es que logró tender puentes entre mundos que durante mucho tiempo parecieron separados: la música clásica europea, el tango rioplatense, el jazz y la tradición latinoamericana.
Ha actuado en algunos de los escenarios más prestigiosos del planeta, desde la Filarmónica de Berlín hasta el Musikverein de Viena y el Concertgebouw de Ámsterdam. Sin embargo, lejos de encerrarse en el repertorio tradicional, eligió explorar un territorio propio donde Debussy puede convivir con Piazzolla y donde el bandoneón deja de ser únicamente un instrumento tanguero para convertirse en una voz universal.
En 2019 fue nominado al Latin Grammy por su álbum América, una obra que homenajea a George Gershwin y Astor Piazzolla y que refleja precisamente esa identidad artística sin fronteras.
Escuchar a Claudio Constantini es comprobar que la cultura no reconoce aduanas. Hay algo profundamente latinoamericano en su música, pero también algo universal. Como si el piano trajera la tradición de Europa y el bandoneón recordara que, después de todo, seguimos mirando el mundo desde este rincón del sur.
