Un cuento judío: ¿Quién fabricará el Arca de Noé para Argentina?

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Hay gobiernos que prometen primavera y traen ajuste. Hay otros que anuncian tormenta y cumplen con puntualidad bíblica. El de Javier Milei parece haber optado por la segunda variante: no administra un país, lo somete a una meteorología del castigo. Donde había salario, llueve licuación. Donde había obra pública, granizo. Donde había consumo, barro. Donde había esperanza, humedad estructural.

En tanto, el Presidente se declara cada vez más cercano a los símbolos del judaismo que a las urgencias de la patria que gobierna. Reza ante el Muro de los Lamentos y llora, mientras aquí los jubilados rezan ante las góndolas vacías y los niños lloran de hambre. Se emociona con las piedras sagradas mientras en la Argentina se caen a pedazos las piedras comunes: las rutas, las veredas, los hospitales, las escuelas, las universidades y cierran miles de comercios.

Toda época produce su literatura. Y acaso la nuestra merezca una parábola: si el Presidente ha desatado el diluvio, nos toca discutir el arca. No la épica embarcación de la fe, sino la modesta chalupa de la supervivencia nacional. Una nave hecha de tablas fiscales, clavos sociales y algún resto de solidaridad no privatizada.

Pero aparece el primer problema: nos falta Noé.

No hay patriarca sereno que escuche señales y construya en silencio. Hay influencers, financistas, panelistas, oportunistas y conversos de ocasión. Mientras sobran quienes venden pasajes en primera clase; falta quien sepa leer las señales en el Cielo. Nadie conduce el martillo. Nadie dibuja los planos. Nadie distingue entre una tormenta pasajera y un naufragio histórico.

El segundo problema es todavía peor: ¿a quiénes subimos?

Porque toda crisis revela una moral secreta. En el arca que nos salve del diluvio que se avecina en la Argentina, ¿a quiénes subimos? ¿Suben los jubilados o los traders? ¿Los científicos o los trolls? ¿Las pymes o las importadoras amigas? ¿Los maestros o los predicadores de YouTube? ¿Los hospitales públicos o las consultoras privadas? ¿La industria nacional o los perros clonados?

El arca tiene capacidad limitada y el egoísmo infinito.

Ya se escucha, incluso, el lenguaje de selección: “el mercado decidirá”, frase elegante para decir que que será salvo sólo quien pueda pagarse un salvavidas. En ese criterio, millones quedarían braceando en el barro mientras unos pocos contemplan la crecida desde una cubierta premium, con champagne desregulado y banda ancha satelital.

Sin embargo, conviene recordar algo que la economía de planilla suele olvidar: ninguna sociedad se salva dejando hundirse a la mayoría. Un país no es un yate privado; es una comunidad de destino. Cuando se inunda el subsuelo social, tarde o temprano entra agua en todos los pisos.

Tal vez la pregunta correcta no sea quién fabricará el Arca de Noé para Argentina, sino quién detendrá el diluvio antes de que ya no quede madera suficiente para construir nada.

Porque después del agua no siempre viene el arcoíris. A veces viene el moho, la degradación y la podredrumbe.-

© – Ernesto Bisceglia

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.

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