Turismo en Salta: el verdadero trabajo empieza cuando aterriza el avión

POR: ANA CECILIA BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

La incorporación y consolidación de nuevas rutas aéreas internacionales para Salta es, sin dudas, una excelente noticia. Las conexiones directas con Río de Janeiro, Florianópolis, Panamá, Lima y Asunción representan una oportunidad concreta para fortalecer la conectividad, ampliar mercados y posicionar a la provincia dentro de nuevos circuitos turísticos internacionales.

Sin embargo, sería un error pensar que el trabajo termina cuando se anuncia un vuelo.

Una ruta aérea no es una política turística. Es una herramienta. Y como toda herramienta, por sí sola no garantiza resultados. Lo que genera es una oportunidad que sólo puede transformarse en desarrollo económico cuando existe una estrategia capaz de aprovecharla.

Durante años, gran parte de la discusión estuvo centrada en mejorar la conectividad. Y era lógico: sin conexiones resulta muy difícil crecer. Pero ahora que esas conexiones comienzan a consolidarse, surge una pregunta inevitable: ¿estamos preparados para aprovecharlas?

Recibir turistas provenientes de Brasil, Paraguay, Perú o de los mercados conectados a través de Panamá implica mucho más que contar con un vuelo disponible. Implica comprender quiénes son esos visitantes, qué buscan, cuánto tiempo permanecen en el destino, cuáles son sus hábitos de consumo y qué experiencias valoran durante sus viajes.

También exige pensar cómo aumentar la permanencia del turista, cómo incentivar el consumo de experiencias y cómo lograr que recorra más destinos dentro de la provincia. Para ello se necesita planificación, análisis de mercados, capacitación y una premisa fundamental: abandonar la idea de que Salta se vende sola.

Los paisajes son extraordinarios. La cultura posee una identidad única. La gastronomía se ha convertido en uno de los grandes atractivos de la provincia. Pero en un contexto donde los destinos compiten permanentemente por atraer visitantes, nada alcanza por sí mismo. Hace falta promoción inteligente, construcción de productos turísticos y una estrategia sostenida de posicionamiento.

En este proceso, el sector privado cumple un papel central. Las agencias de viajes necesitan conocer estos nuevos mercados para diseñar propuestas atractivas. Los hoteles deben comprender las expectativas de los visitantes internacionales. Los gastronómicos, comerciantes, artesanos, transportistas y prestadores turísticos forman parte de una misma cadena de valor.

Porque el turismo es una experiencia integral.

El visitante no consume únicamente una excursión o una habitación de hotel. Consume la totalidad de su experiencia: desde la planificación del viaje y su llegada al aeropuerto hasta los recorridos por los municipios, la atención recibida y los recuerdos que se lleva al regresar a su país.

Por eso resulta fundamental avanzar en cuestiones que muchas veces quedan fuera del debate público: calidad de servicio, capacitación, idiomas, comercialización, competitividad y desarrollo de productos turísticos capaces de incrementar la permanencia y el gasto promedio de quienes nos visitan.

Existe un riesgo que pocas veces se menciona: celebrar la llegada de nuevas rutas aéreas sin trabajar lo suficiente para convertirlas en una verdadera herramienta de crecimiento. Los vuelos pueden funcionar perfectamente y, aun así, generar un impacto menor al esperado si no existe una estrategia que los acompañe.

Las rutas aéreas abren puertas. Pero las puertas, por sí solas, no garantizan resultados.

El desafío consiste en lograr que cada visitante encuentre razones para quedarse más tiempo, recorrer más municipios, consumir más experiencias y convertirse en un promotor de Salta cuando regrese a su lugar de origen.

Porque el verdadero trabajo no empieza cuando aterriza el avión. Empieza mucho antes: cuando decidimos qué destino queremos construir y cómo vamos a mostrarlo al mundo.

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