Teresa Cadenas de Hessling: Cuando los estudios güemesianos eran cosa seria

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Hace 32 años partía al firmamento de las mentes ilustres de Salta, la Prof. María Teresa Cadenas de Hessling. Había nacido el 15 de octubre de 1924, y la tarea de un recuerdo administrativo sería seguramente mezquina, porque Teresa fue mucho más que una docente que se limitara a transmitir conocimientos, perteneció a esa cohorte de singulares formadores de personas porque tenían otra manera de mirar a la educación y al educando.

Su acción pedagógica superó la docencia, su título de profesora para convertirse en Maestra. Lúcida, generosa y sobre todo humilde -con esa humildad que poseen los que realmente saben-, nunca perdió su tono campechano y su sentido del humor: “-Sentate topo”, era la sentencia más vergonzosa para el que no sabía dar la lección.

Su caudal de conocimientos había abrevado en los archivos locales y en aquellos de España, como el de Indias. Pero destacó sobre todo por sus estudios sobre la figura del General Martín Miguel de Güemes. Perteneció a esa clase de historiadores de verdadero cuño que utilizaron sus conocimientos güemesianos para sembrar saber y no ganar espacios sociales ni políticos para su propio lustre.

Cuando un ACV la obligó a utilizar una silla de ruedas, hizo las diligencias para que una ambulancia la llevara a cumplir con su cátedra de la Universidad Católica de Salta, mientras en las tardes continuaba con su labor de investigación y literatura. Su “Historia de Salta”, es un catálogo completo -capítulo por capítulo- con cuadros para comprender que ocurría en Salta, en el país y en el Mundo desde el 1500.

Visitarla en su hogar era uno de esos placeres que llenan el alma. Uno ingresaba y Teresa emergía entre medio de las pilas de papeles, libros y documentos que sitiaban a su máquina de escribir. Al punto, su esposo -Enrique-, aparecía y haciendo la seña con su pulgar y su índice, invitaba: “Ernesto… ¿un vinito?”; y era gustoso en convidarnos con un patero de producción propia de los Valles Calchaquíes.

Estudió profundamente a Güemes, pero siempre dejó claro que la gloria era del Prócer y no utilizar al Prócer para la gloria propia.

Su legado continúa con una calle que lleva su nombre, lo mismo que el Colegio Secundario N.º 5070, y en la Casa de Hernández existe una sala dedicada a ella.

Hay personas que pasan por la vida, pero hay otras que se imprimen en el alma dejando no sólo la experiencia de su saber sino y sobre todo una forma de ser, de vivir… y de enseñar.

Por eso, hay maestros que enseñan una materia y hay maestros que enseñan a mirar.

En una época en que cualquiera se proclama especialista en Güemes después de leer dos efemérides y sacarse una foto con un poncho, Teresa representa justamente lo contrario: estudiar primero, hablar después y enseñar siempre .

© – Ernesto Bisceglia