POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Tiendo a pensar que hemos quedado reducidos a un estado tan primitivo mentalmente que una parte de la ciudadanía salió a celebrar la llegada de los seis F-16, como si el país hubiera dado un gran paso adelante en la defensa nacional. Fue una pompa de jabón. ¿Qué son seis aviones en una hipótesis de conflicto? ¿Cuándo llegan los otros?
El problema no está en haber comprado aviones, sino en la diferencia entre comprar capacidad militar y construir un poder nacional.
Podríamos comprar ahora tanques Leopard, algún submarino y algún lote de subfusiles de asalto, pero si no tenemos conciencia de lo que es la defensa nacional, habremos acumulado material bélico, nada más. Que frente al atraso que tenemos en esta materia respecto de nuestros vecinos todavía nos falta muchísimo por hacer.
El gran déficit argentino es que hemos perdido la noción de lo que es la defensa nacional. Recuerdo en este punto aquella famosa conferencia que pronunció Juan Domingo Perón, en la Universidad Nacional de La Plata en 1944, donde sostuvo una idea que hoy suele olvidarse: la defensa no es una cuestión exclusivamente militar, sino una función integral de la Nación.
Así, la capacidad militar es apenas la expresión visible de algo mucho más profundo: la organización económica, industrial, educativa, tecnológica y moral de un país. Porque decía Perón que la defensa nacional comienza mucho antes de que aparezca el soldado y mucho antes de que se compre el armamento. Comienza en la escuela, en la industria, en la ciencia, en la capacidad productiva y en la conciencia colectiva de la sociedad.
Discutimos el caso de los F-16 como si fueran el centro del problema, cuando en realidad son la consecuencia de un problema mayor. Un país que durante décadas abandonó la educación técnica, redujo la inversión científica, desarticuló parte de su industria de defensa y expulsó recursos humanos calificados, difícilmente pueda resolver ese déficit firmando un contrato de compra.
Comprar F-16 – o lo que sea- sin una política nacional de defensa es como comprar un Stradivarius para una orquesta que hace años dejó de formar músicos. El violín puede ser magnífico. El problema es la orquesta.
Así, hacemos memoria de apellidos como Alberdi, Savio, Mosconi y hasta Frondizi; todos, desde tradiciones políticas distintas, compartían una misma idea: la soberanía y la defensa nacional no es un objeto que se compra; es una capacidad que se construye.
Por eso, si dentro de diez años los F-16 siguen volando, ¿será porque compramos buenos aviones o porque, por una vez, fuimos capaces de sostener una política de Estado?
