La política salteña sigue discutiendo el siglo XX mientras la Inteligencia Artificial ya está gobernando el XXI

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Tal vez, las que vienen sean las últimas elecciones que se preparen y realicen según el tradicional formato que conocemos. Para las elecciones de medio término posteriores van a ocurrir dos cosas: no pocos de los actores políticos que conocemos ya no estarán y el método de campaña habrá variado.

Muchos de esos que ya no estarán será porque la nueva comunicación política los ha dejado obsoletos.

Si acaso hoy reunimos a cien dirigentes políticos salteños en un salón y les preguntamos cómo imaginan una campaña electoral dentro de diez años, probablemente obtengamos cien respuestas parecidas: Más presencia territorial, más reuniones barriales, más recorridas, más redes sociales y más publicidad.

En otras palabras: más de lo mismo.

Lo curioso es que la verdadera revolución no ocurrirá dentro de diez años, sino que ya está ocurriendo ahora y por lo que vemos en las redes sociales la “dirigencia” sigue pensando como en 1983… o antes.

Podríamos enumerar primeramente que nadie habla de Salta en función de los cambios geopolíticos que ya comenzaron. Nadie tiene idea sobre la importancia de la provincia en la geografía surcontinental. Nadie habla de la cuestión social que ya se está insinuando. Porque no será Milei el que los deje sin trabajo (además) sino el avance de la Inteligencia Artificial.

¿Escuchamos acaso en los repostajes algo de esto? Todo se reduce a peleas domésticas, acusaciones cruzadas, pensamientos elementales y promesas absurdas como la que escuchamos de un futuro candidato en Cafayate que propone como atractivo turístico instalar un MacDonald en esa ciudad. Esto último es un dato testigo que nos confirma lo dicho: muchos no estarán pasado el 2027.

Mientras los “políticos” continúan con posteos y reportajes insustanciales, la Inteligencia Artificial ya comenzó a transformar la forma en que las sociedades producen información, toman decisiones y construyen liderazgos.

Y Salta no será una excepción. Será una víctima o una beneficiaria. Pero no una excepción.

Existe una idea muy difundida en nuestras provincias periféricas según la cual los grandes cambios tecnológicos llegan tarde. Primero ocurren en California, Nueva York. Más tarde en Buenos Aires y  finalmente, muchos años después, aterrizan en Salta.

La Inteligencia Artificial está demostrando exactamente lo contrario porque por primera vez en la historia, una tecnología global desembarca simultáneamente en todos los territorios.

El mismo sistema que hoy utiliza un asesor político en Washington puede ser utilizado esta noche por un dirigente en Cafayate, Tartagal o Rosario de Lerma.

Porque por estas horas la diferencia ya no es tecnológica sino cultural.

Y allí justamente tenemos uno de los grandes temas a debatir en Salta: ¿Qué hacemos con la cultura? ¿Continuamos gestionándola como en los ‘60 del siglo pasado, o planteamos una “revolución cultural”?

Son pocos los que comprenden lo que ya está ocurriendo. Algunos creen que la IA es para hacer posteos rejuveneciéndose veinte años, otros para montar al gobernador en un dinosaurio, alguno para satirizar a un opositor, pero ninguno propone una idea cercana siquiera a las posiciones que tenemos que asumir frente a lo que ya comenzó.

No exagero al decir que mañana un joven de 16 años desde su móvil se lance como candidato a gobernador y arme una campaña que sacuda a la política tradicional. El ejemplo puede parecer desproporcionado, pero en el fondo es muy real.

Durante décadas la política fue una actividad reservada a quienes controlaban estructuras, recursos, medios de comunicación y aparatos partidarios. La Inteligencia Artificial está comenzando a democratizar algunas de esas herramientas y a ponerlas al alcance de cualquiera que posea talento, creatividad y comprensión del nuevo escenario.

Por eso el debate no pasa por aprender a utilizar ChatGPT o generar imágenes curiosas para las redes sociales. Eso es apenas la superficie del fenómeno.

Mientras nosotros seguimos discutiendo nombres, candidaturas, internas y cargos, el mundo está discutiendo el futuro del empleo, la automatización, la biotecnología, la geopolítica de los datos y la relación entre el hombre y las máquinas.

Y aquí aparece la pregunta incómoda: ¿Está preparada la dirigencia salteña para gobernar el mundo que viene?

© – Ernesto Bisceglia