La Gesta Güemesiana reducida a una internita de burócratas

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

A los iniciados masones suele llamárselos “Los hijos de la viuda”, un apelativo en memoria de Hiram Habib, constructor de las pirámides egipcias, y dicen también del Templo de Salomón. Como se ve, se trata de una logia de iniciados que rinden perenne “in memoriam” a una figura mítica.

En Salta, ocurre un fenómeno similar pero que podríamos llamar “Los viudos de Güemes”, una serie de círculos áulicos dedicados, diría -y haciéndome cargo del comentario-, al culto al General Güemes, donde pareciera que se compite por demostrar quién es más “güemesiano”.

Una observación más detallada del asunto nos revelará que se trata de pseudoinvestigadores en su mayoría -haciendo salvedad de los muy pocos estudiosos serios de la Gesta-, no pocos de ellos aficionados al “cute and paste”, que reverberan escritos clásicos de notables investigadores de la Gesta Güemesiana, los cuales refritan y en casos de mayor audacia intelectual ¡hasta comentan!

Esta militancia en la cosa güemesiana para algunos ha sido muy rentable, pues les ha valido cargos en el Estado con jugosos sueldos, viajes, viáticos y algún que otro mendrugo que han llevado a su bolsa.

Se distinguen los más conspicuos por su soberbia y altanería, especialmente uno que medra en un puesto de gobierno y se conduce con una actitud de académico europeo, dirige la palabra en los actos oficiales, ¡pero jamás ha escrito nada sobre la Gesta Güemesiana! Siempre con gesto adusto y mirada “torva de jesuita”, el ínclito morocho adopta poses consulares confundiendo el significado de ser un erudito con un erutito.

La maledicencia pública -dice-que incluso este «guemesiano all inclusive», sería de los «servicios». Supongo que será de gastronomía, sino le cabrían aquellas palabras del General Perón: «¡Ah! es de inteligencia, no se haga problemas, son como la bosta de paloma; no dan olor ni sirven para nada»

Otros hay, que sólo han “escrito” un libro o dos sobre el Prócer Gaucho y han alcanzado la dignidad inmediata de “historiador”; uno de los grados académicos que junto a la de “periodista” son muy fáciles de conquistar en esta aldeana Salta.

El espíritu del General Martín Miguel de Güemes, fue el de unir: a las clases sociales, a los pueblos, incluso a la Sudamérica junto con el General José de San Martín y el General Manuel Belgrano, todos grandes hombres que rechazaron los títulos y honores, incluso los emolumentos que el Estado le ofreció.

Estos logiados, en cambio, son segregacionistas. Forman sectas “güemesianas” según afinidades extrañas algunas veces y se dicen poseedores de la “verdad güemesiana”, una pretensión que a historiadores de la talla de Atilio Cornejo, Luis Oscar Colmenares, Teresa Cadenas de Hessling -por nombrar los más destacados- les provocaría una sonrisa de misericordia.

Se reúnen en guetos pseudoilustrados, asisten a convocatorias oficiales, gustan como los fariseos de ocupar los primeros lugares, denostando a los que no son de su mismo pelaje y ahora ¡hasta se pelean públicamente! El General Güemes debe estar reuniendo sus cenizas para rajarse a Tarija.

De resultas, que mientras estos “güemesianos” -viudos de Güemes- se baten entre ellos, el pueblo no sabe absolutamente nada de la Gesta Güemesiana y sigue convencido de que al Héroe Gaucho, lo asesinaron por hallarse en la cama equivocada con la mujer inapropiada.

Para decirlo en criollo, sólo han buscado siempre oropeles y cucardas personales pero jamás han hecho NADA por lograr que el Estado incluya en la currícula educativa la cátedra relativa a Güemes. Han pasado los años y siguen discutiendo entre ellos quién tiene el poncho largo.

La conclusión es clara y contundente: hallaron en Güemes una forma de lucro social, político y hasta dinerario.

El General Güemes está muerto, y ellos sin Güemes, también. –

© – Ernesto Bisceglia

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