POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
El 23 de mayo de 1947 quedaba formalmente constituido el Partido Justicialista, aunque el proceso venía gestándose desde la transformación del Partido Laborista y de otras fuerzas que confluyeron alrededor de Juan Domingo Perón tras el 17 de octubre de 1945.
En realidad, nuestro título encierra una pregunta amarga que dibuja una pintura sobre la degradación de la política contemporánea. No es el ácido “¿Qué es el peronismo?”; sino el preguntarnos si a nivel popular existe todavía una conciencia histórica capaz de conmoverse ante al aniversario de un Movimiento que dominó, con sus luces y sombras, gran parte del siglo XX argentino.
Si acaso quisiéramos analizar esta situación de una liturgia cívica -al modo radical-, nos daríamos cuenta de que hubo un tiempo en que los partidos políticos eran religiones laicas y civiles. Ser radical o peronista era casi un bien de familia porque se heredaban afiliaciones como quien heredaba apellidos, odios y estampitas. Hoy, los partidos políticos duran menos un trending topic.
De hecho, casi todos han desaparecido, literalmente.
Hoy, cuando el PJ cumple 79 años, ya no es más que una ilusión que cabalga en la nostalgia y sólo sirve para juntar unos votos para que alguien se aproveche de un cargo -diría un ilustre pensador-; la esencia política y social del peronismo ha sido reemplazada por consumos emocionales instantáneos.
El verdadero drama político argentino, en realidad, no se encuentra en que al Partido Justicialista ya no lo respeten ni sus otrora enconados adversarios; el drama es que acaso ya ni siquiera conmueva a sus propios herederos.
Existen, claro, personas que creen con una devoción religiosa en Juan Domingo Perón y no pocos que ensayan una lágrima ante el recuerdo de Eva Perón, pero en los hechos, el peronismo que fue probablemente la última gran estructura sentimental de masas de la Argentina, hoy a la mayoría “no le mueve el amperímetro”, como suele decirse.
Aunque se rasquen con un marlo, los radicales fanáticos, los pseudo oligarcas, los “contras”, podrán vituperar al peronismo, pero quedará en la historia para cuando se haga un revisionismo serio que el Justicialismo fue mucho más que solo un partido político. Fue una liturgia, una estética, una música, una iconografía y hasta una manera de respirar políticamente la Argentina. Y ese famoso y denostado “¡Compañeros!”, representó para millones una manera de sentir el ascenso social.
Paradójicamente, dos gobiernos pseudo peronistas -Carlos Menem y el Kirchnerismo- fueron los que ultimaron al peronismo ocultando los símbolos, las imágenes, y los pocos que se encuentran están desconectados de su contenido histórico.
Incluso, podemos preguntarnos y decirnos que tal vez esa pregunta correcta no sea “a quién le importa el aniversario del Partido Justicialista”, sino a quién le importa todavía la Historia. Porque un país que deja morir sus memorias políticas termina administrado por publicistas, algoritmos y estados de ánimo. Peor aún, por una mente retorcida y apátrida.
Perón, que había abrevado en toda la cultura clásica, afinó una frase que originalmente es de Aristóteles: “La única verdad es la realidad”, y esa expresión nos enseña hoy que el Partido Justicialista que alguna vez organizó a un pueblo entero, hoy, apenas puede organizar una interna. –
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