¿Cuándo van a “farmear aura” nuestros concejales, diputados y funcionarios?

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

En las últimas horas las redes sociales se llenaron de videos con jóvenes que se trenzan en las plazas en una suerte de exótica competencia que han dado en llamar “farmear aura”. Se trata de ver quién es más exótico, más histriónico y hasta más ridículo para vestirse. En resumen, el más decadente en todo, ese gana.

Una precisión: “farmear aura” viene de aura farming, una expresión de internet/generación Z para referirse a realizar acciones que aumentan el “aura”; es decir, la presencia, el prestigio, el carisma, el estatus. O sea una especie de capital simbólico que uno acumula frente a los demás.  

Luego, frente a los espectáculos que observamos en los Recintos, la pregunta surge inevitable: ¿Cuándo van a farmear aura nuestros concejales, diputados, funcionarios, jueces, procurador y clérigos?

Claro, un político no va ejecutar movimientos vivos en la Plaza de la Legislatura como un oligofrénico, como vemos a los chicos, debería farmear aura con proyectos, no con selfies ni con discursos tan vacuos salpicados a veces de términos soeces.

Verbigracia: Un concejal podría “farmear aura” resolviendo un problema del transporte; presentando un proyecto urbanístico serio; consiguiendo que una ordenanza se cumpla; proponiendo una solución para los residuos; defendiendo el patrimonio de Salta o por lo menos estudiando el tema y leyendo un expediente antes de levantar la mano.

A su vez, un diputado podría “farmear aura”, estudiando una ley antes de votarla; proponiendo políticas de desarrollo; pensando qué va a pasar con Salta dentro de diez años; defendiendo los intereses de la provincia ante la Nación o presentando iniciativas que luego, años más tarde, pueda mostrarle a sus nietos y decir: “esto lo hice yo”.

Porque salvando las distancias de lo que uno ve en estos jóvenes que se estremecen en el suelo como epilépticos, “farmear aura” no es necesariamente hacerse famoso sino hacer algo que haga que los demás lo consideren valioso.

Y aquí viene la pregunta más lacerante: ¿Han hecho algo que la ciudadanía considere valioso? A las pruebas nos remitimos.

Después de todo, no habría que ser tan injustos porque estos funcionarios públicos -electos y no- también “farmean”. Sí, porque la política  descubrió hace tiempo el farming, pero se equivocó de cultivo. Vemos, azorados a esta altura, que los autopercibidos políticos, farmean cargos, farmean likes, farmean fotos, farmean inauguraciones, farmean declaraciones, farmean seguidores y últimamente también farmean seguidores.

Lo único que no farmean son soluciones.

Conocimos tiempos en que los hombres públicos salían de una sesión o de un cargo con más aura que cuando entraron. No porque hablaran más fuerte sino porque dejaban ideas, obras, fortalecían a la política.

Particularmente me preocupa el caso de los legisladores nacionales de LLA, que “farmean” acusaciones, proyectitos insignificantes. Y no es una crítica peyorativa porque pertenezcan al oficialismo nacional, sino que pretenden ser gobierno el año próximo cuando no han “farmeado aura” para siquiera ser candidatos a tal responsabilidad.  

La política también necesita acumular capital simbólico. Y el aura debiera ser la nueva forma de la virtud pública -esto también toca a los jueces y demás miembros del Poder Judicial y el Ministerio Público, obviamente-; porque antes un político acumulaba prestigio por su trayectoria, sus obras, su capacidad intelectual, su honor. Hoy intenta acumularlo por exposición.

Entonces, nos preguntamos: ¿Qué pasaría si nuestros concejales, diputados, funcionarios, jueces y por qué no el clero con el arzobispo a la cabeza, dejaran de ser como un yogurt ligth y compitieran entre ellos -farmearan aura- para ver quién deja el proyecto más importante, en lugar de competir por quién consigue la foto más grande?

Eso ya no es una estupidez de redes. Es una teoría bastante seria de la representación política. –

© – Ernesto Bisceglia