Turismo en Salta: la oportunidad está frente a nosotros

POR: ANA CECILIA BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Un reciente análisis publicado por La Nación «Por qué la Argentina perdió el liderazgo turístico de la región» vuelve a poner sobre la mesa una discusión que el turismo argentino ya no puede seguir postergando: Argentina perdió el liderazgo turístico de la región y, mientras otros países avanzaron en la construcción de sus destinos, nosotros seguimos teniendo dificultades para transformar nuestro potencial en una verdadera industria turística.

Los números incomodan. Argentina recibió 5,68 millones de turistas internacionales durante 2025 y registró una caída significativa en las llegadas, quedando por detrás de Brasil, Colombia y Chile. Pero más allá del dato puntual, lo preocupante es la tendencia: mientras otros destinos crecieron, Argentina perdió participación.

La pregunta, entonces, no debería ser solamente por qué recibimos menos turistas. Deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo, o qué estamos dejando de hacer, para aprovechar un potencial que claramente existe.

Y aquí es donde la discusión nacional comienza a tener mucho que ver con Salta.

Nuestra provincia reúne muchos de los elementos que hoy aparecen como oportunidades estratégicas para el turismo: naturaleza, cultura, gastronomía, identidad, patrimonio, pueblos turísticos y experiencias vinculadas a paisajes únicos. A eso se suma una conectividad aérea internacional que continúa ampliándose y una transformación económica vinculada a la minería que puede convertirse, si se planifica correctamente, en una oportunidad para desarrollar infraestructura y diversificar nuestra economía.

Porque el turismo tiene una característica que lo diferencia especialmente: puede distribuir el movimiento económico entre muchísimas personas. Una experiencia turística genera oportunidades para el hotelero, el gastronómico, el guía, el transportista, el artesano, el productor, el comerciante y las comunidades que forman parte de ese recorrido. Genera el circuito económico que se necesita.

Pero para que eso ocurra, no alcanza con tener los recursos.

Tener atractivos no significa automáticamente tener un destino competitivo. Un destino se construye con conectividad, infraestructura, promoción, capacitación, calidad, productos turísticos, inversión y, fundamentalmente, continuidad.

También se construye con información. Necesitamos saber qué turista queremos atraer, cuánto tiempo permanece, cuánto gasta, qué experiencias busca y qué debemos mejorar para que tenga razones para quedarse más tiempo y regresar.

Proyección

No podemos pensar que una nueva ruta aérea, una campaña de promoción o un evento aislado van a resolver por sí solos los desafíos de una actividad tan compleja. Cada una de esas acciones es una herramienta. El verdadero resultado aparece cuando todas forman parte de una estrategia.

Y quizás allí tengamos uno de los mayores desafíos para Salta: dejar de pensar las acciones turísticas como hechos independientes y comenzar a construir una visión común entre municipios, organismos públicos y sector privado.

No alcanza con promocionar un paisaje si no tenemos una experiencia para vender alrededor de él. No alcanza con abrir una ruta aérea si no preparamos a nuestras agencias, hoteles, gastronómicos y prestadores para recibir esos mercados. No alcanza con tener gastronomía si no la transformamos en producto turístico significativo.

El diagnóstico nacional está planteado. Sabemos que necesitamos mayor promoción, conectividad, infraestructura, capacitación, articulación y continuidad. La discusión ahora debería ser qué hacemos con todo lo que ya sabemos.

Salta tiene una oportunidad enorme. Tiene los recursos, tiene talento, tiene identidad y tiene sectores que siguen apostando. Pero las oportunidades también tienen vencimiento.

Por eso el desafío no es solamente atraer más turistas. Es aprender a aprovechar mejor cada turista que llega: lograr que permanezca más tiempo, recorra más lugares, consuma más experiencias y distribuya su gasto en más sectores.

El turismo puede ser una actividad complementaria o puede convertirse en una verdadera política de desarrollo. La diferencia no está solamente en lo que tenemos, sino en qué decidimos hacer con ello.