Isidoro Zang: El Maestro de los silencios

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

No tengo memoria del momento en que conocí a Isidoro Zang. Debe haber sido en algún evento cultural, allá, hace algunas décadas. La cámara fotográfica y “el Isidoro” eran una sola entidad. Hay personas que desarrollan su arte con algún instrumento de modo que llegan a ser inescindibles de su persona.

Así recorrió el tiempo de Salta Isidoro, inmortalizando momentos aquí y allá. Fotos que con los años fueron aquilatando su valor, porque su cámara dejó fijadas para los venideros momentos y personas que ya no están.

En su carácter de maestro de la estética alcanzó niveles de artista lo que le valió reconocimientos nacionales e internacionales. Sus muestras fueron siempre una exposición de valores sociales que se escondían hábilmente detrás de las imágenes. Su cámara fue siempre sinónimo de trabajo ejemplar y de confianza.

Pero donde Isidoro se destacó siempre fue en la sencillez de su trato cansino, afable y siempre con un sentido del humor desbordante, algo que jamás cambió.

Podría escribir tanto más de un personaje tan singular, pero todo sería nada más que maquillaje de una figura que no lo necesita, porque Isidoro Zang, es una marca registrada.

Soy uno de los que tuvo la fortuna de ganar su confianza y un afecto que trasciende los tiempos del compartir, simplemente porque tal vez -y es un gesto de inmodestia de mi parte-, nos une el hecho de ser simplemente buena gente.

Han cambiado los tiempos…, la sociedad de Salta ya no es la misma de entonces, pero uno lo encuentra por la calle y “el Isidoro”, sigue siendo el mismo buen tipo de siempre. –

© – Ernesto Bisceglia