POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
El gobierno libertario inventó la expresión “batalla cultural” para engatusar a millones de jóvenes desprevenidos, privados de todo conocimiento, haciéndoles creer que “luchan” por una causa que no existe. La tal “batalla cultural” libertaria no ha resultado sino en otro “bleff” como todas las promesas de este gobierno. Esta supuesta “batalla” venía a librarse para imponer las “ideas de la libertad”, que hasta la fecha tampoco sabemos cuáles son. ¿Acaso, Adam Smith, Erich From, el Capitán América? El fracaso de la cacareada “Escuela Austríaca” se ha visto plasmado hasta en el fútbol.
La verdadera Batalla Cultural que nos debemos es la que tenemos que dar el Gobierno y el Pueblo de Salta para lograr una reparación histórica (no un fondo de reparación) que haga que de una vez Buenos Aires reconozca que sin Salta, sin Güemes y sin sus Gauchos, estas tierras habrían sido cualquier otra cosa menos la República Argentina.
Menos bustos y más libros
¿Cómo es posible que hayamos gastado cientos de millones de pesos a manos de unos fulanos que durante casi dos décadas sólo sembraron el país de bustos y lápidas de Güemes? Mientras en la provincia el programa de Cuarto grado que contempla Salta no estudia ni la Gesta Güemesiana ni la Gesta Belgraniana, que fueron angulares para fundar nuestra nacionalidad.
Tampoco se estudia esto en el nivel secundario. Los “estudiosos” que manejaron esos abultados presupuestos oficiales no fueron capaces de generar ni un manual, ni material alguno que se reparta en las escuelas. Ni siquiera un congreso decente sobre Güemes. El último Congreso bien hecho data de los tiempos en que era intendente, Miguel Isa, cuando abrió y participó del mismo el historiador, el Dr. Félix Luna, y que dejó en las Actas un material extraordinario producto de investigadores salteños, argentinos, chilenos, bolivianos y paraguayos.
Quienes hemos dedicado tiempo y pasión a estos estudios, tenemos presentados ante las autoridades educativas proyectos de capacitación, de investigación y de divulgación que han pasado al olvido porque jamás fueron tenidos en cuenta. No porque fueran nuestros, sino porque así se ha tratado todo intento de divulgar nuestra historia regional.
Entonces, no nos extrañe que para el aniversario del paso a la inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, no haya venido ni Manuel Adorni (que les gusta mostrarlo en todos lados) en representación del gobierno nacional. No vinieron porque el Prócer Gaucho no existe en las consideraciones de las autoridades nacionales. Como no existe tampoco el General José de San Martín y del General Manuel Belgrano se acuerdan porque saludan a la Bandera, nada más.
Esta es la verdadera Batalla Cultural que tenemos que librar, la que divulgue las ideas políticas de Güemes, sus políticas públicas que se adelantaron más de un siglo y medio, por supuesto, su lucha heroica y sobre todo el concepto de Guerra de Recursos, que tal como están las cosas, obliga al gobierno de Salta a seguir librándola.
Porque la verdadera batalla cultural no consiste en repetir consignas importadas ni en librar guerras imaginarias en las redes sociales. Consiste en lograr que un niño de Tierra del Fuego, de Mendoza o de Misiones sepa que hubo una frontera donde se decidió la suerte de la Patria; que conozca el nombre de Martín Miguel de Güemes y comprenda que miles de hombres humildes, sin uniforme y sin sueldo, sostuvieron con su sacrificio la libertad de todos los argentinos.
El día en que la Nación incorpore definitivamente a Güemes y al Gauchaje al lugar que les corresponde en la conciencia colectiva, Salta habrá obtenido una victoria mucho más importante que cualquier reparación económica: la reparación histórica de la verdad.
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