El gobierno libertario y su terror al periodismo: Peligrosa idea contra la prensa ronda en la Casa Rosada

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Mientras más avanza el tiempo, más se demuestra que La Libertad Avanza no es un proyecto liberal sino metódicamente dictatorial. La descalificación al oponente “per se”, la intolerancia a la opinión disonante y la continua prédica del odio, son propiedades únicamente demostrada en la historia argentina por los gobierno de facto. Y esto es un dato duro de la historia, no una consideración personal.

Los “hijos de Milei”, van a contrapelo de lo que marca un ideario realmente liberal. Ni siquiera han leído a Juan Bautista Alberdi, mucho menos a Adams Smith. Este gobierno nacional tiene de liberal lo que la Inquisición tenía de tolerante.

Periodistas como Personas Políticamente Expuestos (PEP)

Entre los enemigos declarados del presidente Milei, a la cabeza marchan los periodistas, tal vez, por contraposición al dicho “El que nada debe, nada teme”. Los libertarios temen al periodismo, con mayor énfasis al periodismo libre.

Circula en las redes sociales y en algunos medios, la especie de que el gobierno nacional ya tendría preparado un proyecto de ley para declarar a los periodistas como “Personas Políticamente Expuestos”. El fondo de la cuestión radica en la última palabra: “expuestos”.

El periodista, de suyo, es un personaje “expuesto”, que expone al poder y queda expuesto ante el poder. De allí que la sola intención de convertir jurídicamente al periodista como una “persona políticamente expuesta”, revela el grado de perversión y totalitarismo de Milei y su cáfila. De convertirse en realidad esto, estaríamos frente a una inversión peligrosísima del principio republicano: el fiscalizador -Cuarto Poder-, pasaría a ser fiscalizado por el Estado a causa de su oficio.

Mentes perversas acechan a la República

Somos hijos constitucionales de la Carta Magna norteamericana, y antes, de las ideas liberales de la Ilustración francesa, y ahora resulta que una gavilla de vendepatrias, pretenden venir a envenenar el espíritu de lo que debe ser una democracia sana. Evidentemente, algo se corrió del eje en la Casa Rosada y en la cabeza del presidente.

Hay que encender la alarma sobre lo que están pensando hacer, porque nuestro país tiene sobrada experiencia y antecedentes históricos inquietantes de lo que hacen los regímenes que no pueden censurar directamente a la prensa mediante mecanismos periféricos.

Así, prácticas insanas como la vigilancia fiscal, el control financiero, la estigmatización pública, la creación de registros especiales, las auditorías selectivas e incluso campañas de desprestigio, se pondrían en marcha a fin de descalificar al oficio y dañar al espíritu de la prensa libre.

El mecanismo es siniestro y depravado. No se clausuran o requisan medios como hacían los militares, pero se genera un miedo administrativo, se instala en el imaginario colectivo que el periodismo es el enemigo del pueblo mientras ellos continúan devastando al país.

Eso, doctrinariamente, es lo que la Corte Interamericana llama “restricciones indirectas a la libertad de expresión”.

De modo que si un periodista fuera declarado “expuesto” (PEP), los bancos podrían verse obligados a reportar operaciones “inusuales”. ¿Qué serían “inusuales”, lo que al criterio del mandante le pareciera necesario con lo cual se instala un principio de inseguridad jurídica que repugna con la letra constitucional.

A partir de allí, el abanico de arbitrariedades se hace muy amplio, por ejemplo: ¿Qué pasaría con las fuentes reservadas, el financiamiento de investigaciones, el manejo de documentación sensible, o simplemente, el patrimonio del periodista?

Alterados mentales como son, llevarían a que el riesgo de ser un PEP, terminara conllevando además del riesgo jurídico, un riesgo psicológico que busca como resultado final la autocensura de quien escribe.

Nuestra historia nos enseña que las dictaduras no empiezan siempre con tanques en la calle. A veces comienzan con burócratas tomando nota de quién escribe, quién critica y quién incomoda al poder.

Y entonces ya no importará si clausuran diarios o encarcelan periodistas. Bastará con que logren algo mucho más perverso: que el miedo termine escribiendo las notas antes que los cronistas.

Visionario, Domingo Faustino Sarmiento, gritaba desde “Facundo”: “Arma alguna nos es dado llevar a los combatientes de la Libertad… sólo ¡La prensa libre!… ¡La prensa libre!.

© – Ernesto Bisceglia

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