POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Tenemos en la Casa Rosada a un sujeto que funge como presidente y que es realmente “pintoresco”. quizás, nos esté ocurriendo a los argentinos aquello que una vez dijo John Lennon: “Me gustan los locos, los inadaptados, los rebeldes, los problemáticos… porque son los que cambian las cosas”, hasta que uno de ellos le pegó cinco tiros.
Pero la historia también enseña que entre los exaltados, los fanáticos y los desequilibrados puede surgir quien convierta la fascinación en violencia. Lamentablemente, este viene siendo el caso de un Javier Milei, que es un apóstol de la violencia.
Recientemente, Milei, señaló que: “Dios dejó que Adán y Eva se llevaran del Paraíso la música y los colores”. (¿?) Es una imagen ciertamente muy “wok” -paradójicamente-; pero además que revela la ignorancia del presidente que parece autopercibirse un “Moisés remix” que dice estudiar la Torá.


El Libro del Génesis, que inaugura la Bibia y el Antiguo Testamento, en ningún momento expresa que Adán y Eva, al momento de su expulsión del Paraíso, Dios, dejara que se lleven “los colores y la música”; esta es una afirmación que carece por completo de sustento en el Génesis o en los textos de los Doctores de la Iglesia
Tal vez, estemos frente a una interpretación libre de Milei de algún Midrásh (tradiciones orales judías), que afirman que Dios dejó “chispas de la luz original” escondidas para que el hombre las descubriera, las cuales se manifestarían mediante la armonía de la música y la percepción estética de la Creación. Es probable que una explicación exegética de este estilo haya sido traducida o resumida de forma alegórica en la frase de «la música y los colores».
Dentro del catolicismo, Chateaubriand, teorizó que el arte, la música y el color son los «restos arqueológicos» de la perfección del Edén. La teología formal no dice que Dios «les permitió armar las valijas y llevarse los colores», sino que el ser humano conservó en su alma la memoria de la belleza celestial. En el Génesis, lo único que Dios les dio antes de echarlos fueron «túnicas de pieles para vestirlos». El color y la música corrieron por cuenta de la nostalgia humana.
Si vamos al Génesis en estado puro, el “inventor” de la música fue Tubalcaín, o más precisamente su hermano Jubal (Gén. 4, 21), ambos descendientes de la estirpe de Caín. Tubalcaín, es además, un personaje ascendido dentro de la ritualidad masónica, por ejemplo, porque es el forjador de las herramientas de bronce, una alegoría muy utilizada entre los Venerables Hermanos.
Esta “teología beat” presidencial, sería en todo caso, una versión romántica y edulcorada, casi de Disney, que representa Adán y a Eva, marchándose del Paraíso con una Fender (guitarra eléctrica) bajo el brazo y una paleta con un juego de pomos de óleos para pintar vaya a saber qué. Tal vez, visiones extraordinarias de un país cuando se está bajo el efecto de algún alucinógeno.
No sabemos quién inicia a Milei en los misterios de la Torá, pero al parecer no ha superado la página 4 del Génesis. Ahora, si encima, el tipo pretende abarcar los misterios de la Kabala y la numerología sagrada, los argentinos estamos en verdaderos problemas… sobre todo por lo de los números.
Ahora, los colores en sustancia, no aparecen sino recién en el capítulo 9 del Génesis, cuando asoma el arco iris tras el Diluvio Universal. ¡Milei se adelantó un par de eras geológicas y bíblicas en el relato!
La afirmación del patriarca libertario prometería un conflicto de intereses severo en los Cielos por los derechos de autor, ya que Jubal reclamaría a los echados del Paraíso ser el autor de la banda sonora desde la Tierra de Nod, mientras Noé, andaría reclamando la autoría de la paleta cromática.
Como sea, queda demostrado que el traje de teólogo o exégeta de la Torá le queda a Milei muy flojo de papeles. Tanto como el caso Libra o la declaración jurada de Manuel Adorni.
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