A los 63, con las neuronas en estado de alerta y movilización

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Los hombres de Fe, pensamos que cada día que amanece debe ser celebrado con el agradecimiento al Padre que nos regala otra oportunidad más. La fórmula que sostiene al individuo, en el concepto personal, claro, es aquella sintesis franciscana de “Pax et Bonum”. Paz y Bien, para la conciencia y Salud para el cuerpo. Si logramos alcanzar esta trilogía, todo lo demás es lujo.

El calendario me ha permitido llegar a los 63, luego de aquel 12 de mayo de 1963, en que según reza la partida de nacimiento, recibiera la vida del bendito vientre de una madre. Y 63, es un número interesante, porque según los arcanos tiene una potencia extraordinaria porque mezcla biología, política y espíritu. Suena casi a consigna de barricada intelectual. Y además tiene algo muy interesante, ofrece la idea de que pensar no es un lujo académico sino una forma de mantenerse vivo.

Esta edad -según los maestros ascendidos-, ofrece datos muy interesantes. En el esoterismo y la numerología -incluso en los grados de las Logias-, el número 63 es visto como una vibración de síntesis y equilibrio entre el mundo material y la sabiduría espiritual.

Es una edad que combina números potentes. El 6, simboliza el Equilibrio y la Responsabilidad; representa la armonía familiar, la justicia y el servicio a los demás. Es el número del hogar y la protección.

El 3, simboliza la Creatividad y la Comunicación); es la expansión, el optimismo y la autoexpresión. Es la chispa que da vida a las ideas.

La suma de ambos nos da el 9, el número “Maestro” o del final del ciclo. Representa la realización espiritual y la sabiduría obtenida tras un largo camino.Se asocia con el desinterés, la filantropía y la visión global. Indica que a esta altura del camino, uno ya no busca sólo el beneficio propio, sino dejar un legado o una enseñanza a la comunidad.

En muchos sistemas esotéricos, el 63, representa al “cosechador”, cuando el espíritu y la mente trabajan en conjunto para transformar la experiencia de vida en autoridad moral. De ahí, que uno se atreva a decir y escribir aquello que a su criterio “es bueno, sapiencial y pedaglógico”. En su correspondencia en el Tarot, indica que se tienen las herramientas para guiar a otros desde un equilibrio y claridad mental. No es inmodestia fatua sino síntesis de Vida.

Sexagenarios no, sino “sexogenarios”

No se trata, obviamente, de declararse un “viejo verde”; sino de poner en valor a la pulsión como índice de vitalidad. A esto lo habían estudiado y comprendido muy bien los Caballeros Templarios. Las canas no han de indicar decadencia sino lucidez y en ello va la impronta de la obligación moral de no dejarse domesticar por nada, ni por nadie.

Es un tiempo donde se han acumulado las herramientas para enfrentar al embrutecimiento y al peligro de una sociedad que premia la obediencia y castiga la reflexión.

Es una edad que nos permite revestirnos de bronce y conservar la indignación suficiente para no convertirnos en decoración del tiempo.

Un momento de la Vida en que nos cabe la obligación de velar las armas para enfrentar a la barbarie.

Tal vez, y sólo tal vez, para algunos sea una edad en la que el cuerpo comienza a pedir reposo, pero hay que levantar el espíritu para que hable la conciencia que nos exige movilización permanente.

Entre los que entienden al liberalismo en su estado puro, no esta cochinada, llamada “libertarismo”, esta edad nos impone alejarnos de todo dogma, religioso o político.

Sólo la Fe en el Jesús que nos enseña el Evangelio de San Juan es “La medida de todas las cosas. De las que son en cuanto que son y de las que no son”.

Podrá apagarse el cuerpo como la vela que se consume pero aún en sus últimos estertores, sigue dando luz en la oscuridad. ¡He allí la matriz del pensar y el decir!

En tiempos donde pensar incomoda, mantener las neuronas en estado de alerta es una forma de legítima defensa. 

Porque llegar a cierta edad no consiste en acumular años sino en conservar intacta la capacidad de indignarse frente a la mentira, la injusticia y la estupidez. Lo demás es apenas calendario. –

© – Ernesto Bisceglia

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