Salta: La oposición perdida en el bosque de los espejos

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

RESUMEN: Mientras el mundo cambia a velocidad de vértigo, en Salta la oposición sigue atrapada entre nombres, sellos y nostalgias. Libertarios sin propuestas y peronistas sin autocrítica exhiben una alarmante pobreza de ideas para una provincia estratégica del NOA. Sobran candidatos; lo que falta, con urgencia, es un proyecto de futuro.

Mientras el mundo discute inteligencia artificial, transición energética, nuevas rutas comerciales y guerras híbridas, en Salta seguimos entregados al antiguo deporte provinciano de contar candidatos como quien cuenta ovejas antes de dormir. Aquí no se debate un modelo de desarrollo: se especula con apellidos, sellos partidarios y fotografías de ocasión.

La escena tiene algo de sainete repetido y algo de museo de cera. A meses de las elecciones, la oposición salteña no exhibe un programa, una idea-fuerza, una propuesta seria que permita imaginar la provincia de la próxima década. Ni una. Apenas movimientos espasmódicos, declaraciones de coyuntura y ese vicio tan local de confundir agitación con pensamiento.

Los libertarios, que ya llevan meses en las cámaras nacionales y sueñan con la gobernación, han traído hasta ahora a Salta una producción comparable al silencio de las piedras. Mucha furia verbal, mucha consigna reciclada, mucho combate épico por redes sociales; pero para la provincia, nada que merezca ser archivado. La motosierra, se sabe, hace ruido. El problema aparece cuando hay que construir una mesa.

En la otra vereda, las fatigadas columnas del PJ intervenido vuelven a escena como compañías de teatro itinerante que representan siempre la misma obra. Allí reaparece Juan Manuel Urtubey, más atento al armado de un frente nacional que a responder ciertas preguntas domésticas que todavía deambulan por los pasillos de la memoria pública. Entre ellas, el destino político y la rendición moral de los millones del Fondo de Reparación Histórica, ese monumento al dinero evaporado que en Salta se recuerda con la resignación con que se recuerdan las lluvias que nunca llegaron.

Pero sería injusto cargar las tintas sólo sobre unos y otros. El problema es más vasto y más triste: en los estamentos municipales, provinciales y partidarios reina una penuria conceptual alarmante. No hay ideas sobre minería moderna, empleo joven, frontera inteligente, educación técnica, logística regional, economía del conocimiento, infraestructura hídrica o desarrollo del corredor bioceánico. No hay plan. Hay, en cambio, reuniones.

Salta posee montañas, litio, historia, turismo, cultura, posición estratégica y una geografía que invita al futuro. Lo único que parece faltarle es una dirigencia opositora capaz de leer un mapa y un calendario al mismo tiempo.

Y eso sí que es grave.

Porque cuando una oposición no controla, no propone y no imagina y sólo critica lo que el oficialismo hace, el sistema envejece, la democracia bosteza y la sociedad termina incrementando su apatía para con las cuestiones políticas.

En Salta sobran prospectos de candidatos opositores. Lo que escasea, como el agua en enero, son las ideas.

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.

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