POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

En un mundo globalizado y multilateral, lo que ocurra con las elecciones del día 3 de noviembre en Estados Unidos tiene una enorme importancia geopolítica, especialmente para la Argentina, porque pueden producirse consecuencias que van mucho más allá de quién controla el Congreso en Washington.

Estamos ante las elecciones legislativas de medio término, en las que se renovará toda la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado. El resultado no determinará solamente cuánto poder conservará Donald Trump en Estados Unidos, sino también cuánto margen tendrá Javier Milei para sostener su estrategia de alineamiento internacional con Washington.

A priori, podemos decir que debemos distinguir tres planos en el nivel de las consecuencias: la capacidad política de Trump, las decisiones económicas de Estados Unidos y la vulnerabilidad argentina frente a esos cambios.

Las últimas informaciones muestran un clima electoral difícil para los republicanos, aunque el resultado sigue abierto. Según Reuters, los demócratas necesitan ganar cuatro bancas netas en cada cámara para alcanzar la mayoría. Las encuestas muestran ventajas demócratas en varias contiendas importantes, pero existen diferencias entre los distritos y un margen de incertidumbre considerable.

1.- Si los Republicanos retienen ambas Cámaras eso se traduce en la continuidad legislativa para Trump y una menor presión parlamentaria sobre los acuerdos con Milei.

Si los Demócratas obtienen mayoría en la Cámara Baja, eso abre la puerta a mayores investigaciones, controles presupuestarios y cuestionamientos a la ayuda financiera estadounidense.

Si los Demócratas controlan ambas cámaras, crece la dificultad para impulsar nuevas leyes y nombramientos, aunque Trump conservaría facultades ejecutivas relevantes.

2. El punto más sensible es la dependencia financiera porque la Administración Trump respaldó a la Argentina con mecanismos financieros extraordinarios anunciados en 2025. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) analizó el paquete de apoyo, que incluía una línea de swap de 20.000 millones de dólares del Tesoro estadounidense y otra iniciativa financiera de monto similar.

Una mayoría demócrata podría examinar con mayor rigor estas operaciones, exigir explicaciones al Tesoro y cuestionar nuevos compromisos. Eso no significa que los fondos existentes desaparezcan automáticamente, sino que la posibilidad de obtener asistencia adicional podría enfrentar mayores obstáculos políticos. Para la Argentina, el efecto dependerá también de sus reservas, su capacidad de refinanciar deuda, el acceso a mercados y la evolución del dólar internacional.

3. El problema del alineamiento personal. Aquí se encuentra el aspecto geopolítico más relevante, porque Milei ha construido una relación especialmente estrecha con Trump. Pero una política exterior necesita sobrevivir a los cambios de poder de sus socios.

Si Trump pierde respaldo parlamentario, su gobierno puede conservar influencia diplomática y comercial, pero deberá dedicar más recursos a sus conflictos internos. Todavía, quedaría una segunda cuestión: sectores demócratas podrían convertir la asistencia a Milei en objeto de disputa política estadounidense.

Analistas consultados por Clarín advierten precisamente sobre mayores investigaciones y controles, aunque otros especialistas consideran que el vínculo bilateral continuará porque la Casa Blanca conserva amplias atribuciones internacionales.

El contexto internacional

Sumado a esto, no hay que dejar de considerar el escenario que propone el triunfo de Lula en Brasil, ya que significa la pata de China en el continente a través de los BRICS. Recordemos que Estados Unidos mantiene intereses de largo plazo en Sudamérica, particularmente en energía, minerales críticos, cadenas de suministro y competencia con China. Entonces, una pérdida de poder legislativo de Trump no eliminaría esos intereses. Sin embargo, podría modificar la forma de promoverlos.

Para la Argentina, en la oportunidad está el riesgo ya que el convertirse en un socio económico valioso para Washington, a la vez, la deja excesivamente identificada con una administración estadounidense determinada.

La diferencia es sustancial porque un retroceso republicano podría debilitar la narrativa de Milei sobre la fortaleza internacional de su alianza con Trump, pero no determinaría por sí solo el comportamiento del electorado argentino. En todo caso, la repercusión dependerá de si el resultado produce efectos tangibles: “dificultades de financiamiento, cambios comerciales, mayor volatilidad financiera o pérdida de respaldo diplomático.”, dice el Financial Times.

También podría suceder lo contrario: que la relación bilateral permanezca relativamente estable pese a una nueva composición del Congreso.

Milei apostó a Trump. Pero la Argentina necesita una política exterior que sobreviva a Trump

La reflexión de fondo es que los intereses permanentes de un Estado no pueden depender exclusivamente de la afinidad ideológica o personal entre dos presidentes. 

Entonces, el verdadero interrogante de este momento sería: ¿Qué ocurriría con la estrategia internacional argentina si Washington dejara de considerar a Milei un aliado político excepcional y comenzara a tratarlo simplemente como al presidente de otro país?