POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
La música clásica -definición generalizada-, tiene la virtud de unir tiempos, espacios y clases de individuos. La disfrutan los espíritus más elevados y para sorpresa nuestra, aquellos que consideramos más innobles. Pero esta es la magia de la Cultura, porque el arte no es para eruditos sino para sensibles.
En el caso de hoy, la Messa da Requiem de Verdi no es música litúrgica: es ópera que se disfraza de misa para poder decir lo indecible. No reza: interpela. No consuela: sacude. Verdi toma el texto más definitivo —la muerte, el Juicio, el fin— y lo convierte en un teatro moral donde Dios casi no habla y el hombre grita.
El Dies Irae no anuncia el día de la ira: lo ejecuta. Es el Apocalipsis contado por timbales, un trueno organizado, una humanidad en estampida. Ahí no hay piedad sino pánico; no hay fe serena sino conciencia del abismo. Después, en contraste, el Libera me es casi un susurro culpable: una súplica que sabe que llega tarde, que implora más por miedo que por devoción.
Verdi —agnóstico, masón, profundamente humano— escribe un réquiem sin cielo garantizado. No promete salvación: expone la fragilidad. Es la música de quien no cree del todo, pero teme con lucidez; de quien no se arrodilla, pero tampoco se burla del misterio.
Proponer esta obra como rito matinal es un gesto casi político: recordar que la cultura no nació para decorar, sino para recordarnos la finitud, la responsabilidad y el espanto. Después de Verdi, cualquier editorial puede escribirse con la conciencia un poco más despierta… y el veneno mejor dosificado.
El que pueda entender, que entienda…
© – Ernesto Bisceglia
© – Ernesto Bisceglia
Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.
