Un Cacho de Cultura: Mascagni y la plegaria antes del cuchillo

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

En Sicilia suele decirse que existe Italia y los sicilianos. La Isla, que fuera punto de llegada de todos los pueblos antiguos, de allí la compleja composición del siciliano, también ha sido el hito de cultura más importante. Contaba un antiguo maestro que a la hora de rendir un concurso en alguna universidad importante, preguntaban: ¿Hay sicilianos?

Como dato de color agregaremos que los meridionales, sobre todo sicilianos, formaron la mayor parte de la inmigración de principios del siglo XX a la Argentina.

Precisamente, la obra que presentamos hoy, el Intermezzo de “Cavallería Rusticana”, de Pietro Mascagni (1863-1945), está basada en Giovanni Verga, el gran escritor del verismo siciliano, y retrata con una crudeza casi antropológica el mundo rural de la isla: el código del honor, la vendetta, la religiosidad popular, la tragedia sin épica. En ese sentido, Mascagni musicaliza Sicilia como Verga la narra. No la inventa: la traduce.

Este Intermezzo irrumpe como un remanso de piedad en medio de una tragedia campesina signada por el honor, la sangre y el silencio. Es una página orquestal breve y de una belleza desarmante, situada entre escenas de violencia latente, donde Mascagni suspende el drama y deja hablar a la emoción desnuda.

Para quienes han tenido el placer de recorrer la Sicilia, los acordes llevan a sobrevolar esos paisajes bañados por el aire del Mediterráneo, en una tierra potente, salpicada del barroco de sus iglesias, de los carretu multicolores o los pupi que se pelean en los escenarios callejeros. Sicilia, es tan hermosa e indomable como su Volcán, el Etna.

Construido sobre una melodía amplia y serena, el Intermezzo parece elevarse por encima del barro siciliano para ofrecer una plegaria laica: cuerdas cálidas, fraseo lento, armonías transparentes. No hay aquí pasiones desgarradas sino un consuelo momentáneo, casi religioso, que anticipa —por contraste— el destino fatal de los personajes. Es música que no narra, sino que recuerda; no actúa, sino que reposa. Por eso su uso frecuente en el cine, en funerales, en despedidas: es la voz de lo irremediable aceptado.

Cavalleria rusticana es una ópera en un acto, ambientada en un pueblo siciliano donde el adulterio, el honor y la venganza conducen inexorablemente al duelo final. Es una tragedia mínima, casi doméstica, que inaugura una nueva forma de realismo musical: breve, intensa, sin redención.

El Intermezzo funciona como el corazón espiritual de la obra: un instante de gracia antes de la caída.