Un Cacho de Cultura: La música que levantó las piedras de las pirámides

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Pasan los milenios y continuamos estudiando hipótesis sobre cómo hicieron los egipcios, los mayas o los constructores de Stonehenge para mover esas enormes piedras. Una hipótesis señala que habrían movido esos bloques haciéndolos levitar con música.

Es un asunto donde la ciencia roza con el mito y el delirio, pero lo cierto es que está comprobada científicamente la existencia de la levitación acústica. La cuestión tiene una explicación física que desactiva los mitos de Annunakis con casco de obrero. Dice un informe que: “La levitación acústica se logra mediante ondas sonoras de alta intensidad, generalmente ultrasonido, que generan nodos de presión en el aire. En esos nodos, objetos muy pequeños y livianos (gotas de agua, partículas, insectos, microesferas de poliestireno) pueden quedar suspendidos, literalmente flotando.”

Esta práctica se utiliza en la investigación científica, la manipulación de materiales sensibles, experimentos en microgravedad y en medicina y química sin contacto físico.

Claro pues, que de ahí a mover piedras gigantes resulta imposible porque la energía requerida sería de tal intensidad que haría explotar los tímpanos y literalmente no dejaría nada en pie alrededor.

Ahora, ¿por qué razón tendemos a creer en estas soluciones “mágicas”? Quizás porque, en algún punto, seguimos siendo como los griegos: ante lo inexplicable, recurrimos al mito. No hemos perdido esa capacidad de recurrir al relato fabuloso cuando la ciencia se detiene.

En definitiva, la levitación acústica existe. Lo que no existe es nuestra capacidad contemporánea de aceptar que las pirámides no flotaron: las levantaron hombres, con sudor, cálculo y poder. Lo verdaderamente insoportable no es que no haya magia, sino que la hubo… y fue humana.

Desde Pitágoras sabemos que el Universo tiene música, vibración y orden matemático, pero de allí a una “grúa milagrosa” hay una distancia severa.

A continuación, proponemos dos versiones musicales que dialogan con esta idea: una medieval, donde el sonido expresa armonía y orden; y otra contemporánea, donde la vibración se vuelve estructura y choque.  

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