POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Tuvimos grandes hombres y mujeres entre los que fraguaron a esta Patria. Patriotas de una talla no sólo heroica sino cultural que no ha vuelto a repetirse. Personajes que están en las antípodas de los espíritus miserables que entienden el gobierno no como el servicio a la comunidad sino como un botín que administran para sí y sus amigos.
Por eso, escudriñar la historia siempre trae sorpresas más que interesantes y nos enseñan que aquellos hombres que forjaron la República, como José de San Martín y Domingo Faustino Sarmiento, fueron completos en cuerpo, mente y espíritu. En este caso no hablamos de conjeturas: Juan Bautista Alberdi fue, además del pensador de la Constitución Nacional, compositor.
En su juventud escribió piezas para piano, sobre todo valses y contradanzas, muy en la moda romántica del siglo XIX. Algunas se publicaron en Europa. Para él, la música era parte del mismo proyecto civilizatorio que la Constitución: sensibilidad, orden, armonía.
No es exagerado decir que Alberdi pensaba la República con partitura.
Mientras Rosas gobernaba a puro decreto, Alberdi componía valses en París. Todo muy simbólico.
Alberdi no fue un “aficionado simpático”, sino un compositor amateur serio, plenamente integrado a la estética romántica temprana. Se conservan partituras atribuidas a Alberdi, especialmente valses para piano, algunas publicadas en Europa durante su exilio.
Su estilo halla anclaje en el romanticismo temprano, melodía clara, forma cerrada. Su influencia fueron los salones parisinos con una tradicion vienesa tardía. En su música se encuentra orden, proporción, elegancia.
Alberdi compone música para la vida civil, no para el culto ni para la épica militar. Música de ciudadanos, no de caudillos.
Sus partituras no están perdidas ni son un mito; se conservan en archivos argentinos y en colecciones europeas del siglo XIX.
Música y Constitución
Alberdi pensaba la República con partitura, su música es formal, equilibrada, sin estridencias. Busca armonía, no ruptura. Es música de salón, no de barricada. Eso es exactamente lo que propone en Bases: una Nación ordenada, integrada al mundo, civil, no caudillesca.
Mientras escribía derecho constitucional, componía valses en París. Mientras el Restaurador afinaba el látigo, Alberdi afinaba el piano. Cada uno gobernaba como sabía. Quizás por eso su Constitución dura y los decretos no: estaba escrita con oído.
En definitiva, Juan Bautista Alberdi, fue un intelectual que también componía, y eso ilumina su idea de Nación.
Ofrecemos a continuación una colección de obras de Alberdi.
© – Ernesto Bisceglia
Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.
