Un Cacho de Cultura: El Teatro Regio de Turín y la noche en que brillaban las estrellas

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

En mi vagabundeo por Turín, un regalo del destino, una tarde que paseaba por Piazza Castello, el verdadero corazón histórico y simbólico de la ciudad que alguna vez fue la capital del Reino de Saboya, donde conviven a un tiempo el Palazzo Reale, la antigua residencia de los Saboya, donde caminar por los jardines es un remanso para el espíritu y el Palazzo Madama, mezcla fascinante de fortaleza medieval y palacio barroco y desde corren los ejes urbanos de una Turín que se pensó como capital, primero del Piamonte y luego del Reino de Italia, me hallé, al frente con el Teatro Regio di Torino, uno de los grandes templos líricos de Italia. Un escenario cargado de historia, donde el Regio no se impone por ostentación, sino por gravitación cultural.

Teatro Reggio en Turín

Reconstruido tras el incendio de 1936, el teatro presenta un interior moderno, austero, casi severo, donde todo está al servicio de la acústica. Allí la voz no rebota: habita. Escuchar ópera en el Regio no es asistir a un espectáculo, sino entrar en una tradición donde la música aún conserva peso moral.

La causalidad hizo que presentaran justo “Tosca” de Giacomo Puccinin; no importaba si luego no comía, pero había que comprar el boleto. Aquello, no tiene en el vocabulario castellano palabras para describirse.

En ese marco, digamos que Tosca, despliega una de las tragedias más intensas del repertorio operístico mundial. Ambientada en la Roma de 1800, en tiempos de persecución política y terror institucional, la obra narra el triángulo fatal entre Floria Tosca, cantante apasionada; Mario Cavaradossi, pintor idealista y amante; y el siniestro Barón Scarpia, jefe de la policía pontificia. Amor, poder, tortura y muerte se entrelazan sin respiro, como si Puccini hubiese querido demostrar que la violencia política y la pasión amorosa beben de una misma fuente oscura.

En el tercer acto, cuando todo está perdido, Cavaradossi canta “E lucevan le stelle”. No es un aria heroica ni desafiante: es un recuerdo íntimo antes del fusilamiento. El condenado evoca una noche, un perfume, una caricia, mientras las estrellas brillaban y Tosca lo abrazaba. Puccini logra allí una crueldad sublime: hacer que la belleza persista incluso cuando la esperanza ya ha sido ejecutada.

Escuchar esa aria en el Teatro Regio, a metros de la Piazza Castello, es comprender que la cultura no salva al mundo, pero lo vuelve más digno mientras arde.

Presentamos en esta oportunidad “E lucevan le stelle”, en la voz del inmortal, Luciano Pavarotti.