Un Cacho de Cultura: El pasodoble, el latido musical de España

REDACCIÓN – www.ernestobisceglia.com.ar

El pasodoble es, probablemente, una de las formas musicales más representativas del imaginario español. Su nombre lo dice todo: paso doble, es decir, un ritmo marcado para caminar con firmeza, casi como un desfile. De hecho, su origen está ligado a las marchas militares del siglo XVIII y XIX, donde la música debía acompañar el paso enérgico de los soldados.

Pero España, que tiene el raro talento de convertir la disciplina en espectáculo, transformó ese compás marcial en arte popular. Así, el pasodoble dejó de ser sólo marcha y se volvió fiesta: entró a las plazas, a los carnavales, a las verbenas y, sobre todo, a la tauromaquia.

En el mundo del toreo, el pasodoble funciona como una especie de “himno momentáneo”: suena cuando el torero entra a la arena o cuando la faena alcanza un punto de gloria. Es música de honor y desafío. Una mezcla de orgullo, teatralidad y destino. En España, el pasodoble no acompaña: anuncia.

Musicalmente es directo, brillante, casi cinematográfico. No busca sutilezas: busca carácter. Su melodía suele ser épica, vibrante, con un aire de grandeza popular. Es como si dijera: “aquí está España, con sus luces y sus sombras, caminando erguida”.

Por eso el pasodoble no es sólo un género musical: es un símbolo cultural. Resume la identidad española en un compás: tradición, coraje, fiesta, dramatismo y un orgullo que se canta con los pies.

En definitiva, el pasodoble es España caminando en música: un pueblo que no desfila para la guerra, sino para la historia.

© – Ernesto Bisceglia