POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Esta es una columna para leer y escuchar de pie. Porque tratamos en líneas que son mezquinas sobre un Héroe de la Patria, el tenor Darío Volonté, sobreviviente del naufragio del ARA General Belgrano, hundido cobardemente durante la Guerra de Malvinas. En la figura de Volonté se cruzan Patria, belleza, tragedia y voz humana.
Sí, pues, Darío Volonté no debe ser presentado sólo como tenor. Antes que eso -y para siempre– es un Veterano de Guerra. Tenía apenas 20 años cuando el torpedo británico partió en dos al buque y arrojó al Atlántico Sur a más de mil hombres.
Trescientos cuarenta y nueve compatriotas no volvieron. Él sí. Y volvió con una voz.
Tras el naufragio, Volonté sobrevivió horas interminables en una balsa, en condiciones extremas. Años después contaría que fue allí, entre el frío y la muerte, donde algo se quebró y algo nació. No fue una metáfora: fue una vida nueva. La música -que ya estaba en él- se volvió destino.
Formado luego en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, Darío Volonté desarrolló una carrera lírica internacional, cantando en escenarios de primer nivel: el Colón, la Scala de Milán, el Metropolitan Opera de Nueva York, entre muchos otros. Su repertorio abarcó desde Mozart y Verdi hasta el oratorio y la canción sacra, siempre con una impronta particular: cantar como quien sabe que estuvo a punto de no estar.
Pero hay un momento que lo vuelve símbolo. Cuando Volonté canta Aurora, no lo hace como una pieza protocolar. La canta como quien regresó del abismo. Su interpretación del himno a la Bandera –en actos oficiales y conciertos– condensa algo difícil de explicar: no es exaltación, es gravedad; no es grito, es promesa. En su voz, la Patria no es consigna: es memoria.
Es el hombre que conoció la guerra, sobrevivió al horror y eligió la belleza como forma de reparación. Es el ejemplo de un artista que no necesitó impostar patriotismo porque lo llevaba en el cuerpo.
Darío Volonté encarna un cruce inusual pero profundo: el del hombre que volvió del abismo de la guerra para encontrar en la música no sólo su vocación, sino también una forma de recordar, honrar y sanar. En su voz, la memoria se transforma en belleza y la historia en canto.
En tiempos de ruido, su voz sigue diciendo algo simple y profundo, demostrando que la cultura también puede ser una forma de honor: ¡Saludo Uno!
© – Ernesto Bisceglia
Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.
A continuación, ofrecemos la interpretación de «Nessu Dorma», de Puccini y «Aurora», de Héctor Panizza.
Darío Volonté, interpreta «Aurora», del aria de Héctor Panizza.
