Un Cacho de Cultura: Cuando Rigoletto descubre a su hija muerta

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

En nuestra anterior entrega describimos el sentido del conocido estribillo de “La donna è mobile”, de la ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi y la tragedia que esconde. Muchos ni siquiera saben qué significa “La donna e mobile, qual piuma al vento…”. La mujer es voluble como pluma al viento, una ironía cruel dentro de su ligereza.

Veremos ahora, en el final de la ópera Rigoletto, el momento en que la tragedia alcanza una de las cumbres más desgarradoras del teatro musical.

En una noche oscura, junto al río, Rigoletto cree haber consumado su venganza contra el libertino Duque de Mantua. El asesino le entrega un saco con el supuesto cadáver del Duque. Pero cuando el bufón escucha a lo lejos una voz que canta despreocupadamente “La donna è mobile”, comprende con horror que el Duque sigue vivo.

Con manos temblorosas abre el saco dentro cual yace Gilda, su hija, que se ha sacrificado por amor para salvar al hombre que la había seducido y abandonado.

Moribunda en brazos de su padre, Gilda alcanza a pedirle perdón y a bendecirlo antes de exhalar su último aliento. Rigoletto, devastado, comprende entonces que la terrible maldición lanzada al comienzo de la ópera se ha cumplido.

Mientras la música se eleva en un lamento final, el bufón abraza el cuerpo de su hija y grita hacia la noche:

“La maledizione!”

Es uno de los finales más sobrecogedores de toda la historia de la ópera: el instante en que la venganza, perseguida con obsesión, termina convirtiéndose en el castigo más cruel para quien la buscaba.

© – Ernesto Bisceglia

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