Un Cacho de Cultura: Arvo Pärt y una meditación frente al espejo

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Se termina el año y las últimas horas van desenvolviéndose más rápidamente. Es el efecto psicológico que da el tono del humor de cada quién. Es el mismo tiempo, los mismos días, pero el ambiente tiene aroma de balance.

Esta pieza de Arvo Pärt, mientras se desarrolla, la melodía invita a elevarse en tanto el fondo es un “goteo” que invita a pensar en los segundos de un reloj que nos advierte el paso de los segundos. No es la tragedia del tiempo que se agota sino el sobrevuelo parsimonioso, sublime de la esperanza: Viene algo mejor.

Es una pieza mínima, casi desnuda. No “dice” mucho, pero obliga a escuchar. En una época de ruido, velocidad y sobreactuación, Spiegel im Spiegel es una herejía: dura, lenta, humilde. No compite, no grita, no persuade.

Escucharla atentamente invita al silencio, a una pausa, respiración, recogimiento. Desde las notas el alma nos mueve a reflexionar sobre lo que esta época nos está robando, el tiempo interior.

No es música para distraer, es música para quedarse. Para recordar que el silencio no es vacío, sino profundidad.

Esta pieza fue compuesta en 1978 y es uno de los ejemplos más conocidos del estilo minimalista tintinnabuli que desarrolló Pärt: dos voces que se acompañan como reflejos de un espejo — de ahí el título Espejo en Espejo — en un movimiento lento, repetitivo y profundamente meditativo, casi como una oración musical.

Mientras todo se acelera, Spiegel im Spiegel sigue caminando. Despacio. Como quien todavía cree que el alma tiene derecho a no ser interrumpida.