POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Por estos días, entre tantas polémicas, la que más nutre el candelero de las opiniones encontradas es la fatal performance del turismo en Salta en esta temporada…
Por estos días, entre tantas polémicas, la que más nutre el candelero de las opiniones encontradas es la fatal performance del turismo en Salta en esta temporada. Un paseo por los principales hoteles de la ciudad nos dará un panorama preocupante en algunos, desoladora en otros. Baste decir nada más que en los más importantes se están aplicando recortes de salarios, algunos a los contratados, otros a todo el personal.
Nuestra experiencia personal en los Valles Calchaquíes, al conversar con los titulares de establecimientos nos revela que el panorama no es muy distinto. En todos los casos se acusa al ministerio del área de incapacidad o de ausencia. No abriremos juicio sobre esa cuestión, pero sí reiteraremos nuestra posicion sobre la necesidad urgente de un trabajo mixto entre lo público y lo privado.
En el fondo, la cuestión -a nuestro humilde parecer-, radica en la poca o ninguna preparación cultural de quienes están a cargo del área. Esto no es firmar cheques y viajar nomás. El panorama es aún más patético a nivel de municipios donde (ya lo hemos dicho reiteradas veces), los intendentes operan como señores feudales de escasa -muy escasa en algunos casos- instrucción y cultura. Ahí es donde ingresa la necesidad de integración con lo privado, porque hay que recordarles a los funcionarios aquel viejo dicho criollo: “Con la boca y el dedo no se hace un potrero”.
En el fondo, la cuestión —a nuestro humilde parecer— radica en la poca o ninguna preparación cultural de quienes están a cargo del área.
Salta, donde la historia camina por las calles
También dijimos ya que el problema en turismo de Salta no es la falta de recursos naturales sino de relato. El formato ha cambiado. Antes se atraía a la gente “a ver” las bellezas naturales; hoy eso se ve por el teléfono en vivo. En Salta lo que hace falta es el relato que complemente esas bellezas. El turista, sobre todo extranjero ya conoce el paisaje, busca ver y vivir la experiencia con su gente, su cultura y su historia.
El turismo del siglo XXI busca historias
En nuestro libro “Estampas de Salta”, proponíamos un paseo partiendo de la Plaza de Julio y TODA la historia que tiene ese lugar. Cómo está organizada literalmente según las Ordenanzas de Felipe II y las Leyes de Indias, que organizaban las ciudades coloniales.“Con la iglesia matriz al norte. Al lado, casa para el señor obispo. Al sur, el solar para el Cabildo o Casa de Justicia”. En el acta fundacional del “día lunes 16 de Pascua, una cuadra para casa y convento del Señor de San Francisco. Un solar sobre el poniente para la Compañía de Jesús”. Esto, sin contar toda la riqueza histórica y arquitectónica que podemos predicar de cada edificio.
La calle Caseros, que fuera el “Corredor de las cinco iglesias”, hasta la derruida Iglesia de La Merced que estaba en la esquina donde se levanta el actual templo -de 1914-, único de estilo neo medieval con arcos, hasta el Convento San Bernardo, que desde la antigua ermita, fue el primer hospital (San Andrés), atendido por los Betlemitas, hasta la llegada de las monjas del Carmelo en 1850.
¿Por qué el Cerro San Bernardo lleva ese nombre? Y ¿Por qué en su cima se halla la estatua del santo que sostiene un panal de avispas en la mano? ¿Por qué tenemos una cruz en la cima? ¿Quién y por qué ordenó colocarla allí y cuándo?
¡Y ni qué decir de la imagen del Redentor que bendice a la ciudad! Esa imagen forma parte de cinco alrededor del mundo ordenadas por el Papa a inicios del siglo XX que forman una corona en el mundo para proteger a las zonas donde se halla de una guerra aún no desatada. La más próxima se halla en el punto más alto del templo de San Francisco en Jujuy.
Se puede contar sobre el mito de los túneles de Salta. Próximo a aparecer se halla un excelente trabajo de investigación «Túneles de Historia» -que me horaran con el Prólogo- de la profesora, Marcia Lorena Nieva Cañizares, que analiza estas historias.
Se trata de aplicar lo que conocemos como “storytelling turístico” y que ciudades como Cartagena de Indias, en Colombia, Cuzco, en Perú o la hermosa Toledo en España aplican con excelentes resultados, por decir algunas nomás. Estas ciudades viven de sus historias, no sólo de monumentos.
Así, podemos mencionar los mitos de los aparecidos en las cercanías de la tumba de los muertos de la Batalla de Salta, las historias del cementerio de la Santa Cruz, que algo están haciendo ahora pero le falta proyección turística. Y ni qué decir de la riqueza latente que se encuentra en los pueblos.
Salta posee un patrimonio histórico y cultural extraordinario. Sus calles, sus templos, sus cerros y sus pueblos guardan historias capaces de fascinar a cualquier viajero del mundo.
Pero esas historias necesitan ser contadas.
El turismo del siglo XXI ya no se limita a contemplar paisajes: busca comprenderlos, vivirlos, escucharlos en la voz de quienes habitan esos lugares. Allí es donde el desafío aparece.
Porque, si Salta logra transformar su memoria en relato, su paisaje en experiencia y su historia en narrativa viva, entonces descubrirá que su mayor riqueza no está solamente en sus cerros ni en sus valles, sino en la extraordinaria historia que todavía camina por sus calles.
Todo ese bagaje debiera estar condensado en una estructura y viabilizado a través de una política, pero como dice también el viejo dicho, “Qué puede saber el burro de caramelo si nunca fue confitero”.
© – Ernesto Bisceglia
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Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.
