Turismo en Salta: Mucho guitarreo, poca estrategia

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

El gallinero está alborotado. De pronto, el ministerio de Turismo de la provincia de Salta, parece haberse dado cuenta de que se cayeron del mapa y descubrieron que “Turismo” no son los viajes de los funcionarios por el Caribe o Florianápolis, sino cómo hacer para que el público nacional e internacional responda a una agenda fuerte, con opciones interesantes, que hoy no existe.

Durante años repetimos la letanía: Salta, tan linda que enamora. El problema es que mientras nosotros nos enamorábamos de nuestra propia postal, el mundo cambió de álbum. Hoy el turismo nacional se decide en escritorios porteños, algoritmos internacionales y estrategias que Salta -hay que decirlo sin anestesia – dejó pasar. Perdimos la plaza. No por falta de belleza, sino por exceso de siesta intelectual.

Hoy, la tendencia internacional marca el camino del turismo basado en experiencias culturales vivas -música, poesía, artesanías, gastronomía, relatos-; de hecho, la UNESCO y la Red de Turismo Creativo impulsan modelos donde la cultura local se transforma en producto turístico sostenible: talleres de artesanía, residencias artísticas, laboratorios de música o rutas basadas en figuras literarias y musicales propias del territorio. Esto no sólo diversifica la oferta, sino que aumenta el valor económico percibido del destino porque los viajeros pagan más por experiencias auténticas, únicas y co-creadas con las comunidades locales.

Ahora bien: cuando el diagnóstico es grave, la ventaja es que todo puede reactivarse. Salta no carece de historia, cultura ni identidad. Carece de decisión, imaginación aplicada y una idea de presente.

Generosos como somos, habiendo ya aportado tantas ideas a los funcionarios durante estos años que la tiraron a la basura, una de las más potables pensamos que era el Consejo Provincial del Gaucho, que podía englobar todo esto, les vamos a compartir a los funcionarios del área, unas cinco ideas base, no mágicas, pero reales, para volver a entrar en conversación con el mundo.

1. Convertir la cultura viva en experiencia, no en decorado

El turismo moderno ya no busca sólo mirar porque para eso tiene las redes sociales y experiencias virtuales de todo tipo: quiere participar. En el mundo, ahora funcionan los circuitos de poesía, música, cocina, artesanía y relato oral donde el visitante no consume folklore plastificado, sino que convive con la cultura. Salta es cuna de poetas, cantores, guitarreros, narradores y silencios. Pero todo eso sigue guardado en el museo invisible de “lo nuestro”.

Para esto, la propuesta es organizar talleres de copla, encuentros con músicos, rutas literarias, experiencias gastronómicas con historia contada en primera persona. La cultura no se exhibe: se activa.

2. Pasar del turismo de paso al turismo de permanencia

El turista que vale no es el que llega, saca fotos y se va: es el que se queda. Nuestro Valle Calchaquí con su inmensa riqueza histórico-cultural, es un sitio de paso, no de destino. En el mundo crece el turismo vivencial, comunitario, rural, donde el viajero se integra a la vida local. No busca hoteles de cinco estrellas: busca verdad, tocar la tierra, conversar con el habitante, verlo trabajar y hacerlo con él, incluso.

En este segmento, la tendencia son las Estancias rurales con experiencias reales, pueblos con anfitriones culturales, jóvenes que cuenten su territorio. Menos folleto, más vínculo. Menos excursión, más historia compartida.

3. Apostar al turismo lento y consciente (calidad antes que volumen)

El turismo masivo está en retirada. A esto lo vimos en Europa ya hace más de una década atrás.

Lo reemplaza el slow travel (Si ministro y funcionarios no saben, en inglés significa viaje lento, más o menos): menos lugares, más tiempo, más profundidad. Salta es ideal para eso, pero sigue vendiéndose como si el objetivo fuera llenar micros y pasear sacando fotos.

Para fomentar este criterio, lo ideas son trazar “Rutas de Naturaleza”, montaña, espiritualidad, gastronomía regional y patrimonio, con foco en sostenibilidad, respeto ambiental y economía local. El mundo paga más por destinos que no se prostituyen. La mentalidad actual y global tiende más hacia la espiritualidad.

4. Usar tecnología para contar mejor lo que somos

No hace falta inventar Silicon Valley en los Valles Calchaquíes. Hace falta inteligencia. Hoy los destinos más atractivos usan tecnología para narrar su historia: audioguías, códigos QR, recorridos interactivos, relatos en varios idiomas, “experiencias inmersivas”, que le llaman.

Para esto, proponemos, por ejemplo: Imaginar que caminamos Salta y escuchar, en el celular, un poema, una anécdota histórica, una voz antigua. La tecnología no reemplaza la identidad: la amplifica.

Tener una política turística (no una agenda de eventos)

El gobierno parece haber resuelto este ítem con una agenda de festivales populares en todos los municipios. Los mismos cantantes repetidos aquí y allá, un meganegocio por detrás y punto. Pasa el festival y no hay NADA MÁS POR HACER en todo el resto del año.

Este es el punto más incómodo, pero hay que decirlo: sin gestión estratégica, no hay milagros. El mundo trabaja con destinos turísticos inteligentes, con datos, planificación, alianzas público-privadas y objetivos claros. Salta sigue funcionando a fuerza de ocurrencias, festivales sueltos y anuncios sin continuidad.

El problema reside en que cuando el funcionario a cargo del Turismo -o los funcionarios- no han leído ni «El Principito», o a lo sumo “Juan Salvador Gaviota”, estamos en problemas. Si no han recorrido los caminos de la provincia socializando, compartiendo con el gauchaje, con los productores, si no saben lo que es subirse a un tractor para marcar un surco, o no han comido un frangollo mezclando la olla con una cuchara de madera hecha por la cocinera; sí sólo han visto nuestra provincia por Youtube, y bueno… repetimos “La realidad es la única verdad”.

Es necesario generar una Marca Territorial seria, mercados definidos, inversión sostenida, evaluación de resultados. El turismo no es un decorado electoral: es una política de Estado o no es nada. Y que además debe ser sustentable y sostenible. El Turismo se piensa para diez o veinte años. Ahora, si lo vamos pensar para “nuestra gestión” nada más, apaguemos la luz y cerremos la puerta.

Epílogo incómodo

Salta no está fuera del mapa por culpa del centralismo. Está fuera porque no se defendió con ideas. La historia no alcanza si se la usa como coartada. La tradición no sirve si se la momifica. Y la belleza, sola, no paga cuentas.

El problema no es la falta de ideas: es la mediocridad de quienes deberían ejecutarlas. Mientras el turismo siga en manos de improvisados, Salta seguirá siendo un destino hermoso… para el recuerdo.

Si el turismo sigue siendo administrado por funcionarios sin territorio, sin lectura y sin proyecto, Salta no va a desaparecer: va a quedar reducida a fondo de pantalla. Y los fondos de pantalla no generan trabajo, ni arraigo, ni futuro. 

De nuevo, no nos agradezcan los consejos, así hemos sido siempre de generosos; pero nunca nos escucharon, no porque tengamos la Verdad revelada, sino porque al menos, desde afuera, siempre tuvimos buena intención para que el gobernador, Gustavo Sáenz, pase a la historia como un líder…

© – Ernesto Bisceglia