POR: ANA CECILIA BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
En los últimos días se dieron a conocer propuestas vinculadas a la agenda turística de Semana Santa, con una clara intención de visibilizar las actividades de los municipios y generar movimiento en el corto plazo.
La iniciativa, en sí misma, es positiva. Integrar destinos, mostrar la diversidad de la provincia y poner en valor la riqueza cultural y turística de Salta es parte del camino que el sector viene señalando desde hace tiempo.
Sin embargo, la forma en que estas acciones se implementan vuelve a poner en evidencia uno de los principales desafíos del turismo en la provincia: la diferencia entre reaccionar ante la urgencia y gestionar con planificación.
Promocionar actividades el mismo día en que ocurren limita fuertemente su alcance y su impacto. La visibilidad sin anticipación difícilmente se traduzca en resultados concretos. Y cuando las acciones surgen de manera improvisada, el esfuerzo pierde efectividad.
Reaccionar no es gestionar.
La gestión turística requiere planificación, tiempos de promoción adecuados, coordinación entre actores y una estrategia que ordene las acciones dentro de un objetivo claro.
El turismo no se activa sólo mostrando lo que hay. Se activa cuando lo que se ofrece está organizado, conectado y comunicado de manera estratégica.
En este sentido, el desafío no es únicamente visibilizar actividades, sino construir experiencias integradas. No se trata de una agenda de eventos, sino de circuitos turísticos que tengan coherencia, recorrido y valor para el visitante.
La diferencia es clave: una lista informa, un circuito vende.
Por eso, si el objetivo es avanzar, hay algunas acciones que no pueden postergarse.
La planificación de la temporada de invierno debería estar en marcha. Los destinos competitivos trabajan con meses de anticipación, diseñando propuestas, articulando actores y preparando campañas de comunicación.
Las temporadas no se improvisan, se planifican.
También es necesario avanzar en la construcción de agendas turísticas integradas, donde las actividades de los municipios no sólo se publiquen, sino que formen parte de recorridos con lógica territorial y experiencia para el visitante.
A esto se suma la necesidad de estrategias de comunicación anticipadas, que permitan posicionar el destino antes de que el turista tome la decisión de viajar. Promocionar sobre la fecha no es promocionar: es llegar tarde.
Además, el desarrollo de paquetes y experiencias concretas —articulando hotelería, gastronomía y actividades— permite transformar la oferta en productos turísticos reales, capaces de generar consumo y movimiento económico.
El turismo en Salta tiene potencial, identidad y diversidad. Pero para que ese potencial se traduzca en resultados, es necesario dar un paso más: pasar de la reacción a la gestión.
Porque en el contexto actual, no alcanza con hacer. Hay que hacerlo bien, a tiempo y con estrategia. –
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