POR: ANA CECILIA BISCEGLIA PONTUSSI – www.ernestobisceglia.com.ar
En los últimos días comenzaron a escucharse anuncios y gestiones vinculadas a la apertura de nuevos caminos para posicionar a Salta en el escenario internacional. La posibilidad de fortalecer conexiones y atraer turismo del exterior es, sin duda, una meta valiosa y necesaria para cualquier destino que aspire a crecer.
Sin embargo, cuando hablamos de planificación turística también es fundamental mirar con atención el presente.
Pensar en la proyección internacional es importante, pero no puede hacernos perder de vista las urgencias que hoy atraviesa el sector. Hoteles que reducen jornadas laborales, empresas que ajustan estructuras y emprendimientos que enfrentan serias dificultades para sostener sus operaciones forman parte de la realidad actual del turismo en la provincia.
Esto no significa que el futuro no deba planificarse. Al contrario: el turismo necesita visión estratégica de largo plazo. Pero esa planificación debe construirse sobre una base sólida en el presente.
Un destino turístico no se sostiene únicamente con proyecciones. Se sostiene con empresas activas, servicios funcionando, personal capacitado y experiencias de calidad para quienes lo visitan.
Cuando las empresas entran en modo supervivencia, la capacidad de inversión, capacitación y mejora continua se vuelve mucho más limitada. Ajustar gastos muchas veces implica reducir recursos destinados a mejorar la experiencia del visitante, renovar servicios o desarrollar nuevos productos turísticos. Y en un mercado cada vez más competitivo, esa capacidad de innovación es fundamental.
Aquí aparece uno de los principales desafíos del sector: la necesidad de una mayor coordinación entre los distintos actores que forman parte del sistema turístico.
El sector privado ha manifestado en reiteradas oportunidades su disposición a acompañar iniciativas que permitan fortalecer la actividad. Sin embargo, para que ese acompañamiento sea efectivo, es necesario contar con propuestas claras, objetivos definidos y una hoja de ruta compartida.
Cuando las estrategias aparecen de manera aislada o sin una dirección clara, resulta difícil generar el consenso necesario para avanzar.
El turismo es, por naturaleza, una actividad profundamente transversal. Involucra al sector público, al sector privado, a las cámaras empresariales, a los trabajadores y a las comunidades que forman parte de los destinos. Por eso, la coordinación y el trabajo en equipo no son un complemento: son una condición indispensable.
También es importante recordar que el turismo nacional y regional continúa siendo un pilar fundamental para destinos como Salta. El visitante argentino y el turista del norte del país siguen representando una parte significativa del movimiento turístico y deben formar parte central de cualquier estrategia de fortalecimiento.
Apostar al mercado internacional puede ser un objetivo importante, pero no debería implicar descuidar los mercados que hoy sostienen gran parte de la actividad.
El desafío, entonces, no es elegir entre el futuro o el presente. El verdadero desafío es construir estrategias que permitan sostener el presente mientras se proyecta el crecimiento.
Salta tiene todo para seguir siendo un destino competitivo: identidad cultural, paisajes únicos, gastronomía reconocida y una industria turística que durante años ha demostrado capacidad de adaptación.
Pero hay algo que debemos tener claro: no se puede construir el futuro del turismo si el presente del sector se debilita.
Las promesas de crecimiento son importantes.
Pero el turismo también necesita decisiones que fortalezcan su base hoy.
Porque solo sobre un presente sólido se puede construir un futuro turístico sostenible.
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