POR: Prof. MARCIA LORENA NIEVA CAÑIZARES – www.ernestobisceglia.com.ar
Mito viene de la palabra mythos que significa “historia”. Estos relatos buscan explicar lo inexplicable y reflejan las creencias, valores y miedos de una cultura. Surge cuando no había explicación comprobable por medio de la ciencia. Considero al mito fundamental para hacer y ser en la historia: es poder dar calma al fuego de la comprensión que en algún momento ha quemado nuestra sinapsis al encontrarle razón a nuestra existencia.
El mito se presenta chabacano, mundano, miedoso, valiente, hostil. El mito es lo que es una comunidad que quiere dar respuesta. Para aprender a caminar hay que gatear, para correr hay que caminar, etc. Todos de alguna u otra forma fuimos creyentes de lo que parece irreal en nuestros orígenes para darle sentido y explicación a algo aunque sea demasiado increíble… claro que es un estadio mental que debe superarse aunque… digo… hay gente que cree que la tierra es plana.
La importancia del mito es fundamental para la construcción histórica. Me causa gracia cómo letrados de currículum abultado menosprecian el vox populi, por inconsistente, olvidando que la reacción primigenia de dar significado a lo que se vivencia, es lo que cada quien ha sentido en algún momento. En fin, la hipocresía.
Nos tocan de cerca las teorías conspiranoicas, el malestar científico social de los decretos, las constelaciones familiares, etc. ¿Quién dice que es válido o no, si no lo ha experimentado y no lo pueden percibir? Estoy convencida que hay un mundo subterráneo que necesariamente no tiene que ver con el averno, otras veces sí… la mayoría. Porque quien usa el mundo subterráneo es porque quiere esconderse o no ser visto. Hay un significado profundo en el sub: lo que va debajo a veces es lo que más se ve. Teotihuacan, Jesuitas, por nombrarte algunos ejemplos, muestran que la construcción de un mundo subterráneo siempre tiene un significado fundamental y trascendente, sólo que no se ve, porque también hay temor a lo “de abajo”. Abajo y arriba. Arriba y abajo. Considero que en lo subterráneo se encuentra la superación, porque para ascender se tiene que haber estado debajo.
Emprendí la empresa de buscar los túneles subterráneos que alguna vez escuché, hasta con los hombres topo de los Simpson, pero particularmente en mi colegio, en pleno centro de capital de Salta, hace ya un tiempo atrás. El mito requiere la atención y la percepción de quien escucha al pueblo y hace falta, antes que título y conocimiento, el saber escuchar.
Escuchar, observar, imaginar, son los primeros pasos con los cuales nos hemos iniciado en la comprensión del mundo. Túneles de Historia es eso: una búsqueda constante, incansable, sobre lo que puede llegar a ser, sin la pretensión de verdad que la mayoría (si no son todos) los historiadores de Salta tienen sobre la existencia real de túneles que conectan nuestra ciudad.
En las primeras aproximaciones fueron mis maravillosos alumnos quienes sostuvieron tamaña investigación: Ellos me llevaron a ver que cuando uno propone un tema de investigación sobre lo oculto, sobre lo que solamente se dice y no se sabe, resulta más favorable el aprendizaje de la historia.
Recuerdo una reconocida profesora que se molestó conmigo cuando le reclamé el hecho de haber permitido, como autoridad de la escuela Zorrilla, que cuando se cae un ala y queda al descubierto el túnel jesuita de la Caseros, lo cierren. Ella me respondió: “Bastante hice por la historia de Salta y escribí libros importantísimos”. Y yo pregunto: ¿Cuántos libros se leen de corazón? ¿Qué sentido tiene saber si sólo sabes para la elite? Uno puede ser lo mejor en términos intelectuales, pero si no llegas al otro, solo le escribís a dos o tres que toman un té bastante caro entre ellos.
Volviendo a los túneles: ¿hay túneles en Salta? Sí, claro. Los hay en toda la Argentina. En esta nota no me explayaré en los detalles del libro Túneles de Historia: lo presentado quiere ser una introducción para aquel que quiera oír que oiga. Porque digo: ponerte una ramita de albahaca en la oreja, el disfraz y ciertos ritos también responden a mitos, leyendas, creencias de lo que podría ser… y ¡qué lindo que existan!
La luz fue oscuridad y viceversa, porque ninguna tiene existencia sin la otra. El concepto de un túnel es básicamente llevar de un lugar a otro. Túneles de Historia es una aventura: vas en busca de un túnel y te encuentras con un sótano, una cripta, catacumbas, fraudes místicos, cárceles subterráneas, curia omnipotente, monjas multimilonarias, masonería… y sigue siendo un Túnel de Historia, con toneladas de historias.
La importancia del mito es fundamental para construir la historia: plantea realidades posibles, es inspiración y revelación. Te espero en Túneles de Historia. Saludos.
