Seguimos perdiendo la Guerra…

ERNESTOBISCEGLIA.COM.AR – POR ERNESTO BISCEGLIA. – En la Argentina no existen los “excombatientes”, existen los Veteranos de Guerra de Malvinas. Porque en los hechos, ninguno de los camaradas, amigos, familiares que estuvieron en las Islas dejó de combatir…, hasta el día de hoy continúan combatiendo.

Al regreso, fue luchar contra el ocultamiento que hizo el gobierno militar que ya se caía. Luego contra la campaña de desmalvinización que impuso el gobierno de Raúl Alfonsín. Su sucesor, el apátrida, Carlos Menem, directamente usó a las Fuerzas Armadas para su enriquecimiento ilícito con el contrabando de armas. Incluso en Salta, todavía no se explicó la ausencia de algunos tanques AMX13 y cañones Citer 155 mm. Bueno, con el kirchnerismo, directamente se aniquiló a las Fuerzas Armadas y Malvinas sólo fue un acto formal, nada más.

En el transcurso, los Veteranos de Malvinas, hubieron de librar la batalla más dura, más cruel, la de ganar derechos que les eran suyos por naturaleza y que los gobiernos les negaron. Hoy, el pueblo los aplaude, los reivindica, pero durante estos años, a los 649 fallecidos en el Sur, esos compatriotas deben agregar más de 800 que no soportaron el abandono, la desidia, la falta de patriotismo de los políticos.

Nunca hemos dejado de combatir. Desde cualquier puesto donde la vida nos pusiera. Siempre hemos seguido disparando. Continuamos haciéndolo. Pero estamos perdiendo esta guerra de la manera más infame. Porque en Malvinas se luchó contra uno de los mejores ejércitos del mundo, ni más menos que lo que hicieron nuestros Padres de la Patria en su momento contra el español que había vencido a Napoleón. Pero aquel ejército inglés tuvo códigos de honor, asistiendo a nuestros heridos, reconociendo su valor en combate, devolviendo incluso trofeos de guerra. Le dijeron al mundo que en las Islas habían encontrado argentinos con valor y patriotismo.

Ahora estamos perdiendo la guerra, otra contra la alianza anglo-norteamericana, y ahora contra la sinagoga judía que ya lo dice abiertamente, viene a cumplir su anhelado deseo de hacer realidad el “Plan Andinia”. Y la Argentina que tiene una historia cíclica, repite el suceso de los ingleses rapiñando los caudales de Sobremonte, con el agravante que ahora, es el gobierno argentino el que le lleva al Banco de Londres nuestro oro.

Imperceptiblemente, los políticos se van convirtiendo en los enemigos del pueblo.

Repetimos el innoble y corrupto Empréstito con la Baring Brothers de Bernardino Rivadavia con el Fondo Monetario Internacional y los fondos buitres.

Pero estos enemigos nuestros son infames traidores que a diferencia de los ingleses no cuidan a los heridos porque dejan al país sin salud pública. Se cuidan de que crezcamos mentalmente endebles destruyendo la educación. No les importa que seamos asesinados a manos de malvivientes, total, la justicia es un capítulo de un libro de derecho constitucional que dice que es un “Poder Independiente”. Los jueces son venales, los gobernantes son corruptos y nosotros continuamos combatiendo.

Se repite, por último, el episodio de Malvinas de la pésima conducción militar, mientras abajo, los muchachos le ponían el pecho a las balas con un coraje nunca visto hasta entonces y menos ahora. Porque han destruido ese espíritu patriota modelando a generaciones de seres endebles moralmente y vacíos cívicamente. Deberíamos haber fusilado a toda la conducción militar de Malvinas.

Ahora lo mismo, mientras abajo los argentinos con valor trabajan, sobreviven a condiciones cada vez más duras de vida; mientras los jubilados se extinguen languideciendo en penurias, mientras la educación lanza cada año manadas de semianalfabetos a las calles, mientras somos cada día más débiles, arriba, la conducción se enriquece de la manera más amoral e indecente. ¿Deberíamos también fusilarlos?

Si, no hay en este país excombatientes, porque seguimos luchando por la Independencia, por la Libertad, por la dignidad de sentir el orgullo de ser alguna vez argentinos de ley.

Vienen a la memoria aquellas palabra del soldado, Hermindo Luna, partido al medio por una ráfaga, cuando los “jóvenes idealistas” como calificó esa infame traidora a la Patria y ahora condenada, a los sanguinarios terroristas, cuando atacaron a traición el Regimiento de Monte, en Formosa, cuando lo intimaron a rendir la guardia:

  • ¡Aquí, no se rinde nadie. Mierda!

Sí…, ¡Aquí, no se rinde nadie. Mierda!