Salta: ¿Nos hace falta un Plan Quinquenal?

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

La clase política demuestra una ausencia de pensamiento estratégico. No sólo ocurre a niveles del gobierno provincial donde ningún ministro ha expuesto una plataforma de trabajo por lo menos al inmediato plazo. A mediano y largo plazo, tampoco. Ahora, no es una falencia sólo oficialista, la oposición que aspira a ser gobierno en 2027, tiene todavía menos ideas sustentables y sostenibles. Todo se agota en una retórica para-presidencial.

La historia, siempre “maestra de la vida” nos trae al recuerdo los planes quinquenales que encarara Juan Domingo Perón, en su tiempo. Aquello es pasado y en nada nos ha de contribuir salvo en el ejemplo de cómo se planifica un gobierno y se plantea una estrategia. Uno de los grandes problemas de este país es no haber tenido previsibilidad. Los gobiernos radicales (Frodizi/Illia) no tuvieron tiempo de ejecutar un proyecto de gobierno y los interregnos peronistas como los militares concluyeron en desastres.

Pero es necesario pensar para la provincia un Plan Quinquenal, más todavía, cuando el gobernador, Gustavo Sáenz, piensa ya en un tercer mandato.

Esta idea de elaborar un Plan Quinquenal para Salta, ofrece tres beneficios políticos:

Desarma la lógica libertaria del presente eterno y el mercado como brújula.

Luego, corre al oficialismo nacional y sus “cachorros” provinciales del lugar cómodo de la gestión diaria y lo obliga a explicar si hay rumbo.

Y por fin, coloca a la Gestión Sáenz, en la tradición de la política adulta, no del tuit. Claro, siempre que se practiquen los cambios que son urgentes y necesarios.

Esto no es de ninguna manera nostalgia peronista (sería un contrasentido cuando el peronismo ya no existe) ni mucho menos estatismo soviético (que tampoco existe). Hablamos aquí de resignificación de la política traducida en una planificación inteligente en un mundo caótico.

Gobernar ya no es sólo administrar, ahora es pensar

El poder en el Nuevo Orden ya no gobierna con planillas de Excel ni con consultores de coyuntura. Si se observan los gabinetes de los gobiernos más desarrollados, cada área está a cargo de un especialista en el tema, los que a su vez forman equipos de personas que comprenden y anticipan los movimientos de la sociedad global.

Un solo ejemplo nos muestra la actual interdependencia globalizada y la necesidad de conocer lo que está pasando en el mundo. Si acaso Irán -que es un caldero-, cerrara el Estrecho de Ormuz, el precio del crudo se elevaría y eso se llevaría por delante a todas las economías del mundo. De allí, por ejemplo, que Estados Unidos mantenga esa posición de precaución en una zona tan caliente. Como este, muchos otros ejemplos hay de cómo un equipo de gobierno debe estar informado al instante.

Porque en los días que vivimos, mientras Usted lee esta nota, alguien puede estar apretando un botón rojo.

Las políticas que no dialogan entre sí no hallan un horizonte común en una Administración. Y en este Nuevo Orden Global, provincias estratégicas como Salta no pueden improvisar. La economía global se está reconfigurando y eso representa una oportunidad para los economías provinciales que sepan leer el signo de los tiempos.

Vamos hacia un escenario de provincias compitiendo entre sí, el auxilio nacional ya es una idea agotada. Entonces… ¿Dónde se piensa Salta en ese mapa dentro de diez años?

La respuesta es muy dura: Si no hay una idea definida, entonces no hay gobierno: hay administración del día a día.

Tecnología y capital humano: el gran ausente

Hoy, en la Argentina y particularmente en Salta no existe una planificación ni una inversión importante en economía del conocimiento. En Chile, por poner un ejemplo vecino, el presupuesto contempla varios miles de millones de dólares para destinar a este campo. Esto significa que la Educación debe ser pensada con cabeza del siglo XXI y no con parámetros del siglo pasado.

Necesitamos una capacitación laboral que se inicie en los municipios, porque el avance la Inteligencia Artificial, ya está dejando gente sin trabajo. El mundo de los oficios es el último eslabón casi intocable hoy. No somos un país industrial, somos un país con mucha mano de obra trabajadora a la que hay que preparar para el mundo de la automatización. La IA, no deja gente afuera de por sí; quedan afuera los que no sepan utilizarla.

Sin un plan de formación tecnológica, Salta no se queda atrás: queda afuera.

Una deuda social: La juventud

Tenemos una pesada deuda interna y es la formación de la juventud. Al desmantelar el sistema educativo, tenemos ya casi dos generaciones que navegan en la más absoluta ignorancia y eso acarrea el desinterés. Son millones de argentinos que serán carne de descarte. ¿Qué van a hacer los gobiernos con esa carga?

Hoy, la juventud está librada a la precariedad o a la emigración, tanto interna como externa. Forma parte de la masa no pensante que vota por influencia de Tik Tok, antes que por convencimiento político. El gobierno tiene la tarea social -no menor- de comenzar a encauzar a esa juventud.

PENSAR PROVINCIA, no sólo a cinco o diez años hacia adelante, no para ganar elecciones y mantener el poder, sino como legado para los venideros. Esta es la única manera de perpetuarse en el bronce.

Gobernar sin plan no es pragmatismo: es renuncia. Y cuando un gobierno renuncia a pensar el futuro, no lo pierde por error ni por fatalidad: lo entrega.

Las provincias que no planifican su destino no fracasan: se vuelven territorio ajeno, administradas por otros, pensadas por otros y usadas por otros. PENSAR PROVINCIA no es una opción ideológica. Es la última forma adulta de ejercer el poder. –

© – Ernesto Bisceglia

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.