POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
El orden que organizó a la Argentina durante cinco siglos está en proceso de agotamiento. El saldo que deje la guerra en Medio Oriente configurará un nuevo orden. Desde Cristóbal Colón, las rutas atlánticas decidieron el destino de los países sudamericanos, en especial la Argentina. Esa situación le dio una preeminencia histórica al Puerto de Buenos Aires que definió siempre la política y la economía de las provincias. En ese marco, las provincias del norte quedaron siempre en la periferia.
Pero el siglo XXI ya no se organiza alrededor del Atlántico. El comercio global, la energía, la tecnología y la estrategia internacional tienen hoy como epicentro el Asia–Pacífico y por lo tanto las rutas hacia el oeste representan el nuevo horizonte hacia donde debemos mirar.
En los años setenta hubo quienes comprendieron esta proyección bioceánica con una articulación público-privada como fue el GEICOS (Grupo Empresario Interregional del Centro Oeste Sudamericano). Aquella visión no fue una utopía: fue una lectura adelantada del mapa.
Proyectaban superar el aislamiento de Salta mediante una planificación estratégica, promoviendo el comercio y la infraestructura a lo largo de un corredor biocéanico con base en los puertos del norte chileno, del sur del Perú, integrando a Bolivia y el sudeste del Brasil.
Fueron visionarios, porque este momento redefine rutas comerciales, infraestructura estratégica y relaciones diplomáticas. Y en ese nuevo mapa, el norte argentino deja de ser periferia para convertirse en puente.
Salta como oportunidad, no como víctima
La historia vuelve a tender su mano a la Región NOA y particularmente a la provincia de Salta. Pero parece que no advertimos el llamado de este nuevo tiempo porque continuamos discutiendo nuestro desarrollo en términos casi exclusivos de coparticipación y equilibrio interno, como si el problema fuera sólo distributivo y no estratégico. Como si el problema fuera cuánto recibimos y no qué estrategia tenemos.
Es un tiempo de decisiones políticas fuertes, duras. Una oportunidad histórica de replantear el precio de nuestros recursos y por supuesto, la coparticipación. No resulta desmedido decir que tal como viene el proceso global y si se sabe aprovechar, sería el presidente de la Nación el que deba tocar las puertas del interior para lograr su ansiado “equilibrio fiscal”.
Porque ya lo hemos dicho, ya lo sabemos, Salta tiene ventajas geográficas, energéticas y logísticas que podrían integrarla con inteligencia al eje bioceánico. Pero esa integración no ocurre por inercia: requiere decisión política, planificación, verdadera integración público-privada y visión de largo plazo.
Señores, los procesos globales no esperan consensos tardíos. Las regiones que comprenden el cambio se anticipan; las que no, administran dependencia.
Las regiones que comprenden el cambio se anticipan; las que no, administran dependencia.
El eje ya se movió. La decisión es nuestra. –
© – Ernesto Bisceglia
Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa producción ensayística y narrativa sobre historia argentina, pensamiento político y cultura cívica, cuenta con más de treinta obras reconocidas con premios nacionales e internacionales. Como columnista y conferencista, aborda el presente desde una perspectiva histórica orientada a comprender las transformaciones del poder y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.
