Paro General: una medida inútil en un país que no entiende y un gobierno soberbio e inhumano

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Este país no avanzará porque su dirigencia es mentalmente obsoleta. La CGT, por ejemplo, ya no debería existir, y con medidas como ésta sólo busca -a fuerza de manotazos de ahogado- conservar lo último que puede de sus privilegios, cada vez más desvanecidos.

Los sindicatos se han convertido en entelequias administrativas que sólo sirven para hacer caja para quienes los dirigen. No entienden -o no les conviene entenderlo- que el peronismo que los hizo fuertes ya no existe como Movimiento. Hay sentimiento peronista en el pueblo, sí, pero está disperso, atomizado, y por eso mismo es inocuo.

Los paros generales han sido históricamente una medida inútil y sumamente perjudicial para el país. Y si lo son para el país, obviamente lo son para los obreros. Jamás un paro general resolvió ni uno solo de los problemas sociales estructurales. No fueron los 13 paros que le hicieron al presidente Alfonsín los que lo voltearon: fue el poder real cuando decidió decirle “hasta aquí nomás”.

Ese mismo poder coronó a Carlos Menem, que sirvió hasta que fue útil. A Menem la CGT lo pensó tres veces antes de hacerle un paro, y eso que el riojano les vendió todo, hasta la foto de Perón y Eva. ¿Sirvieron los paros? No. Y así podríamos recorrer, período por período, la misma farsa repetida: el paro como ritual, como liturgia, como gesto de fuerza, pero jamás como solución.

También es verdad que el país no está preparado para el anarcocapitalismo ni para ideas liberales, por dos razones elementales. Primero, porque el pueblo no sabe qué es el liberalismo. Segundo, porque las ideas de Milei son cualquier cosa menos liberales.

Todos se equivocan -gobierno, empresarios y sindicalistas- porque hemos ingresado en un tiempo en el que el empleo, tal como lo conocimos, está muriendo. En el corto o mediano plazo no será el plan de Milei, ni siquiera la coyuntura económica, lo que deje obreros en la calle: será el cambio radical que ya se está operando en el mundo y que la enorme mayoría no ve.

Tenemos un país sumido en la ignorancia generalizada, donde la herencia del pensamiento peronista todavía subyace, mezclada con consignas de otra época y con una conciencia social reducida a la duración de un video de Tik Tok. Estamos viviendo la Cuarta Revolución Industrial y, desde la primera, cada avance tecnológico ha producido inevitablemente una cuestión social.

La diferencia es que ahora no serán sectores los que queden fuera de la matriz laboral: será prácticamente la sociedad toda. Profesionales, técnicos, trabajadores de toda índole. Porque la Inteligencia Artificial y la robótica ya no son “Viaje a las Estrellas”: son realidades tangibles, cotidianas y silenciosas.

El gobierno no sólo ha cometido el error de atropellar a la sociedad argentina como si fuera ganado que corta la ruta, sino que además promete una reforma educativa que dejará a millones fuera del destartalado sistema que tenemos. Un sistema educativo que sigue “preparando” mentes para trabajos que están dejando de existir y no forma para pensar los trabajos que todavía no existen.

En suma, asistimos a este conflicto por la reforma laboral y al paro subsiguiente como quien contempla la explosión de una estrella: vemos la luz del estallido millones de años después. Estamos mirando un cuadro propio de hace sesenta años. La CGT explotó hace tiempo. La sociedad ya tiene su tejido social y laboral hecho añicos. Lo único que se conserva en pie es la escenografía.

La pregunta final, entonces, no es si el paro sirve o no. La pregunta es otra, mucho más brutal:

¿Cómo piensa el gobierno administrar la hecatombe que ya está en la calle… cuando todavía no empezó lo peor?

NR: FOTO DE PORTADA. No es una crítica irrespetuosa al peronismo sino a quienes con sus métodos bárbaros lo redujeron a caricatura.

© – Ernesto Bisceglia

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.