No se puede vivir sin Estado o cuando los gobiernos matan

POR. ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia. com.ar

Llegaron por casualidad, por el hartazgo que el latrocinio kirchnerista había perpetrado. Y el establishment estaba muy contento porque venían a hacer lo que ellos querían, bajar el gasto, marginar a los más necesitados, dejar un Estado chiquito, donde las grandes corporaciones pagaran menos impuestos y tuvieran más utilidades.

La realidad nos demuestra que esto efectivamente ocurrió: quitaron el impuesto a la riqueza, bajaron las retenciones al agro, eliminaron las retenciones a la minería, y mientras tanto, mientras la clase trabajadora se hundía lentamente, perdía calidad de vida, mientras los jubilados eran condenados a una agonía inhumana, las universidades perdían calidad, la educación terminaba de destruirse, la salud pública se convertía en un privilegio de pocos y los discapacitados eran obligados a hacer colas a la intemperie para reempadronarse…, mientras todo esto pasa, ahora surge la seria presunción de que “ellos”, la “gente de bien”, le robaba a todos estos a quienes les mutilaban los derechos.

Dirán que es una operación de prensa, una operación política antes de las elecciones…, si todo puede ser, menos faltar a esa frase que indica que «La mujer del César no sólo debe ser honesta, sino parecerlo».

Este gobierno de La Libertad Avanza, hoy se ha debilitado de manera muy notable. Perdieron doce votaciones en las últimas semanas. Ahora el plan económico está en equilibrio inestable, tanto que durante el fin de semana hubieron agitadas reuniones en los country de los grandes empresarios. Los dirigentes políticos –llamémoslo así-, también se hallan en estado de deliberación. Todo cruje alrededor del presidente, Javier Milei. ¿Existió un plan sistemático de coimas?

La sola presunción, en un país tan sensibilizado, ya ha provocado una crisis que tiene atrapado al gobierno que no atina a reaccionar. Cada momento que pasa en silencio, las sospechas se afirman como semiplena prueba.

¿Hacia el juicio político?

Según afirma la prensa, los principales referentes de los bloques políticos, incluso aquellos que inicialmente votaron TODO lo que el gobierno les imponía, en estas horas también celebran cónclaves donde la expresión “Juicio Político” se escucha cada vez más fuerte.

Los gobernadores, algunos de los cuales ya habían hecho “rancho aparte” se frotan las manos. Y los que no integraban ese bloque –como Salta-, en modo clarividente ya habían iniciado un proceso de alejamiento preventivo.

No hay periodismo “ensobrado” sino contratado

La miopía y la soberbia de Milei, no le permitió advertir que los formadores de opinión de los grandes medios (no son periodistas, sino eso, formadores de opinión), no tienen Dios ni Patria, sino que se rigen por el patrón dólar. Y precisamente, el patrón de ellos es el dólar que ponen los grandes grupos empresarios.

De pronto, comenzamos a ver que uno a uno, esos formadores de opinión, le van soltando la mano al presidente y su “gobierno”. Es el síntoma más evidente de que algo cambió… o se terminó. Milei, su hermana, los legisladores y la gran perrada de jovenzuelos engatusados por el canto de sirena de “Las ideas de la Libertad”, que jamás explicaron cuáles eran, van a camino a terminar siendo los idiotas útiles de una mascarada que duró exactamente lo que el Fondo Monetario Internacional y los dueños del dinero necesitaban.

Lo cierto es que no se puede vivir sin Estado. El vaciamiento deliberado de sus funciones no es una política económica: es un crimen social.

Porque cuando los gobiernos matan, no lo hacen con balas, sino con hambre, desamparo y silencio. Y esas muertes, que parecen invisibles, son las que más pesan en la historia.
Hoy, el gobierno cruje, los bloques deliberan y la palabra juicio político circula.

Pero más allá de la suerte de Milei, la verdad es otra: no se puede vivir sin Estado. Cuando se lo destruye, lo que muere no es un modelo, sino la vida misma de los pueblos. Y tarde o temprano, esa cuenta se paga.


La mascarada terminó. La Libertad Avanza comienza su retiro dejando tras de sí un cementerio de derechos. Y al final, lo único que demostró es que no hay más utopía reaccionaria que esta: la de gobiernos que matan en nombre de la libertad.


Esa sagrada palabra LIBERTAD. Por eso, quiero que me indemnicen mi voto. –