POR ERNESTO BISCEGLIA. – La Masonería se precia de afirmar que todos los personajes destacados de la historia universal han pertenecido a la Institución. En gran parte es así, pero en particular, un sector de la derecha peronista, sobre todo, siempre predicó que “Sólo tres presidentes en la historia argentina no fueron masones: San Martín, Rosas y Perón”.
El aserto contiene graves errores, primero porque el General José de San Martín, nunca fue presidente y efectivamente reconocía sus orígenes en las Logias con el patriota venezolano, Francisco de Miranda que inició a los próceres sudamericanos en la “Gran Reunión Americana”, en Londres, de donde partiría San Martín junto a los hermanos salteños, Moldes y Gurruchaga, hacia Cádiz, donde se iniciarían en esa Logia, para luego arribar a Buenos Aires y formar la Logia Lautaro.
El “Restaurador”, Juan Manuel de Rosas, nunca fue presidente y tampoco masón, es verdad. Y sobre el General Juan Domingo Perón, la historiografía no puede comprobar su pertenencia a ninguna logia, aunque, a su retorno en 1972, le otorgara la condecoración de la Orden del General San Martín, la mayor distinción que otorga el país, al máximo dirigente de la logia italiana, “P2”, Licio Gelli, conocido como Il Burattinaio (titiritero), quien habría sido el que convenció a Estados Unidos y a Inglaterra de la conveniencia del retorno del General Perón a la Argentina como garantía de freno al avance comunista.
Analizar a Perón y su relación con la Masonería, tal vez sea el más complejo de todos los escenarios; primero porque en términos históricos la cuestión es muy reciente, luego, porque ese momento de la historia contemporánea resultó extremadamente confuso debido a las luchas intestinas del peronismo donde la izquierda y la derecha peronistas jugaron fuertes papeles y sin ningún límite en las proporciones, particularmente violentas.
Con el retorno al poder por tercera vez de Perón, en 1973, se hizo visible en enfrentamiento entre estas dos facciones. De hecho, recibieron al líder que regresaba a la Argentina con una batalla que se dirimió con tiros en los campos de Ezeiza. La izquierda peronista, representada sobre por la “Tendencia Revolucionaria”, donde Montoneros copaba la conducción entendió que el camino de la “liberación” era la lucha armada: “El peronismo como identidad y el socialismo como objetivo”, dice, Besoky, Juan Luis, en su trabajo “Aproximaciones a la cultura política de la derecha peronista en los años setenta”.
La derecha peronista, por el contrario, era absolutamente refractaria a vincular socialismo con peronismo. Allí anidaban los cuadros más reaccionarios que se jactaban de ser anticomunistas, antiliberales y antisemitas. El autor citado “ut supra”, ubica en este sector a organizaciones como “Concentración Nacional Universitaria, la Juventud Sindical Peronista, la Juventud Peronista de la República Argentina, la Alianza Libertadora Nacionalista y el Comando de Organización”.
«En la patria de Perón, ni judío ni masón»
Nos, en entendimiento de la recta Razón, comprendemos que en todo lugar donde el catolicismo hunde su garra se desvirtúa la Verdad, y esto por una razón muy sencilla, la Verdad siempre es Libre, pues bien lo señala el pasaje joánico diciendo: “La Verdad os hará Libres” (Jn. 8, 32), de modo que el carácter social del peronismo no podía tolerar un “peronismo de derecha”, y esto por una cuestión de filosofía partidaria.
Esa derecha peronista encarnó el nacionalismo católico que enarboló la absurda consigna “En la patria de Perón, ni judío ni masón”, coreada en el acto de nombramiento del fascista, Alberto Ottalagano, como rector de la Universidad de Buenos Aires en 1974, por decisión de Juan Domingo Perón. Su gestión fue caracterizada por una marcada represión y censura ideológica en el ámbito universitario. Ottalagano, mantendría muy buenas relaciones con la Dictadura militar que derrocaría a Isabel Perón en 1976.
Dice, Américo Schvartzman, en “Peronistas y masones, ¿y qué?” (Perfil, 02-06-2024), que: “Para la derecha católica de la Argentina la masonería siempre fue visualizada como una “fuerza oscura” o “maligna”.” Dentro del peronismo, esos sectores volcados hacia el nacionalismo católico se caracterizaron por su intolerancia y exaltación de una postura anticomunista, antiliberal, antimasónico y antisemita.
Esta postura de la derecha nacionalista, católica y peronista, estaba en contraposición con el pensamiento de Perón expresado en “La hora de los pueblos”, donde sostenía que “El justicialismo no era sino la transformación indispensable, dentro de las formas incruentas, hacia un socialismo nacional y humanista, en contraposición a la contumacia reaccionaria o la influencia del socialismo internacional dogmático comunista que, para el caso, estaban unidos entre sí y aferrados con el cordón umbilical de la sinarquía internacional”.
Esa expresión “sinarquía”, fue tomada por esos sectores retrógrados y peligrosamente violentos porque pretendían imponer su pensamiento hasta con la violencia, como finalmente sucedió. No pocos “peronistas” de este ala serían luego colaboracionistas de la Dictadura militar del 76.
La Masonería, para Perón, estaba asociada a la línea histórica “Que, desde Rivadavia, fue antinacional, probritánica, unitaria y liberal”. Esa simplificación chocaba con la realidad histórica y dejaba sin respuesta, por ejemplo, a la pregunta: ¿Cómo entonces, el General San Martín, caudillos federales como Justo José de Urquiza (Gracias a quien tenemos Constitución Nacional), López Jordan y pensadores como Arturo Jauretche, ¿habían sido masones?
Perón, masón italiano. Sobre todo, ¿cómo explicar la pertenencia del propio Perón a la masonería, sostenida por diferentes historiadores e incluso reivindicada desde dentro de la institución?
Perón y la Masonería
En lo que hace a la pertenencia de Juan Domingo Perón a la Masonería no existe una evidencia concluyente y verificable que confirme que Perón haya sido masón. A nuestro entender y de acuerdo a los años que llevamos investigando estas materias, entendemos que no perteneció a ninguna logia.
Sin embargo, existen si, afirmaciones y especulaciones más que nada que a lo largo de la historia han llevado a que algunos afirmen que Perón pudo haber tenido vínculos con la Masonería, especialmente debido a sus contactos con varios líderes y figuras políticas que eran masones. Pero una cosa es “tener vínculos con la Institución y los Hermanos” y otra muy distinta es verdaderamente haber sido iniciado.
De hecho y hasta donde conocemos, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, la principal organización masónica del país, no ha reconocido a Perón como miembro.
El hecho de que Perón tuviera una relación complicada con la Iglesia Católica, ha llevado a tejer especulaciones sobre posibles vínculos con la Masonería, dado el tradicional antagonismo entre la Iglesia y la Masonería, criterio que sostenemos es errado, toda vez que muchos son los que tienen conflictos con los tonsurados y no son masones. Además, el gobierno de Perón tuvo momentos de acercamiento con los ensotanados. Ni siquiera los contemporáneos a Perón hicieron nunca afirmaciones sobre su posible pertenencia a las Logias.
Diferente vendría siendo el caso de ministros en el primer gobierno de Perón (1946-1952), algunos de los cuales las crónicos afirman que efectivamente pertenecieron a la Masonería como es el caso de Miguel Miranda, que fue presidente del Banco Central y luego presidente del Consejo Económico Nacional; Hortensio Quijano, su vicepresidente durante el primer gobierno de Perón, se ha señalado que tenía vínculos con la masonería. Aunque no fue ministro, su posición como vicepresidente lo hacía una figura muy relevante.
Otro señalado con vínculos con la Masonería habría sido Atilio Bramuglia, de influencia significativa en la política exterior del primer gobierno peronista. Algunas fuentes si han documentado sus conexiones con la Masonería.
Perón, Maestro masón
Ahora bien, cuando parecía que teníamos una definición orientada hacia la no pertenencia de Perón a la Masonería, hace unos días se publicó un artículo de Antonio Las Heras, titulado “Juan Domingo Perón, Maestro masón”, donde se consigna de que efectivamente, Perón, había pertenecido a la Masonería.
El autor deja en claro que sus certezas provienen de fuentes orales “calificadas”, citando incluso una especie muy difundida en la que Licio Gelli -de quien nos ocuparemos en otro aparte-, afirma haber iniciado a Perón en Puerta de Hierro, días antes de partir a Buenos Aires. En otra ocasión afirmó haber iniciado al General “durante una noche, al lado del monumento a Giuseppe Garibaldi, en el barrio de Palermo.
Para nosotros, Licio Gelli, fue un fabulador además de un mafioso, de donde su testimonio puede resultar dudoso. No obstante, hay que recordar que fue condecorado por Perón con la Orden del General San Martín, la máxima distinción que otorga el país.
También hay quienes afirman que su ingreso a la Masonería fue en España, durante el exilio. Lo que es improbable en grado sumo pues el franquismo perseguía a la Masonería.
Otra corriente afirma que Perón ingresó a la Masonería en 1936, en Chile, cuanto actuaba como Agregado Militar en la Embajada Argentina en esa nación. Aunque siempre en el ámbito de la especulación, sin embargo, al año siguiente, en 1937, Perón publicó “La idea estratégica y la idea operativa de San Martín en la Campaña de los Andes” tema vinculado a las logias lautarinas. Según cita el autor que seguimos, en esa logia, Perón habría obtenido el grado de Compañero.
Otra crónica señala el ingreso de Perón a la Masonería en Italia durante su misión de estudios, en 1939, donde alcanzaría el grado de Maestro.
En una conferencia del año 2017, el Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, al describir a todos los argentinos que pertenecieron a la Masonería, reconoce la condición de hermano masón del General Perón. En esa conferencia que reproducimos, Breglia, comenta que: “Perón muere como masón regular del Gran Oriente Italiano.”
Según una crónica que cita un supuesto informe de los servicios de inteligencia de España, se puede leer: “los ministros de economía Alfredo Gómez Morales, Roberto Ares y José Constantino Barros, el ministro del interior Angel Borlengui, el ministro de Marina, almirante Enrique García y el jefe del Partido Peronista, almirante Eduardo Teissaire” integraban la Masonería. Este último asumió en 1954 como vicepresidente de la nación.
Curiosamente, cuando en 1973, asume la presidencia de la Nación, Héctor J. Cámpora, designa a Gómez Morales en la presidencia del Banco Central, y en 1974, ya en la presidencia, María Estela Martínez, lo designa ministro de economía. Son los casos en que las casualidades parecen no existir.
Resulta curioso que la actividad masónica en torno al peronismo se vio incrementada desde su retorno hasta su muerte, el 1 de Julio de 1974.
(Continuará…)