La segunda Bandera que tuvo la Patria

POR ERNESTO BISCEGLIA.-  Los estudios más recientes señalan que luego de izar la Bandera en las Barrancas del Paraná, prohibida luego por el gobierno porteño que envió al General Manuel Belgrano una orden que no recibió porque ya había partido hacia el norte.

Cuenta la historia que, llegando Manuel Belgrano al norte recibió la orden del gobierno porteño de retroceder con el ejército hasta Córdoba. La intención era clara, a Buenos Aires sólo le importaban sus negocios y sus manejos de poder. En esas circunstancias, Belgrano pensó y escribió: “Si retrocedemos, se pierden las provincias del norte”. Y decidió presentar batalla en Tucumán.

El pueblo tucumano le pidió a Belgrano que defendiera la plaza y así se hizo. El gobernador, Bernabé Aráoz, de gran correspondencia con el Prócer, mandó a confeccionar una Bandera que sería la segunda que hubo en estas tierras y que hoy es la más antigua que se conserva en el Colegio de San Francisco, en esa provincia. Estamos en el mes de setiembre de 1812.

El historiador Fray Luis Cano ofm. escribió detallada y documentadamente en su estudio  “La Primera Bandera Argentina de Tucumán”: “En la Escuela se ha puesto una Bandera de tafetán celeste y blanco con sus borlas de lo mismo y otra dos cintas de más de cuatro dedos de ancho, una blanca y otra celeste que penden de la lanza, ésta es de lata, con su asta de dos varas y tres cuartas, que la costeó el Gobierno para los paseos de los jueves por la Plaza y otras actividades que se hagan por orden de Gobierno”.

Ese estudio confirma lo antes expresado que posiblemente a pedido de los franciscanos la mandó confeccionar “el que fuera en esos años Síndico del Convento San Francisco, miembro del Cabildo y luego en 1814, primer Gobernador de Tucumán, Don  Bernabé Araóz.”

El color de esa Bandera

Ese invalorable patrimonio histórico se mandó restaurar en el año 2016. En su estudio participaron, científicos del CONICET,  del Centro de Química Inorgánica junto a investigadores de la Universidad Federal, que analizaron hebras de esta Bandera.

Según concluyeron, la Bandera era azul y más precisamente, un tono correspondiente al tono azul de ultramar. Buscamos en el Pantone. En el trabajo determinaron la coloración que tenía la Bandera que está en patrimonio de los franciscanos en la provincia de Tucumán en el Colegio de San Francisco.

Según relata uno de los investigadores, “Es una Bandera con toda la trazabilidad, es decir, fue ordenada por el entonces gobernador, Bernabé Aráoz que tenía una alta conexión con Belgrano y que fue parte importante en la Batalla de Tucumán, o sea una relación inmediata entre quien manda a confeccionar la Bandera y el General Belgrano.”

Agrega luego que: “Los pigmentos que encontramos proyectan su coloración al color denominado azul ultramarino. Pudimos también datar para tener un rompecabezas, pigmentos utilizados en esa época, que el amarillo en la inscripción pertenece a un mineral denominado crocoita formado por cromato de plomo.”

Afirma también que “En el paso del tiempo hubo intentos de conservación porque encontramos minerales de estaño. La Bandera es de una seda perfecta y ese color era llamado azul ultramarino porque se traía de Afganistán, formado por el mineral lapislázuli, y era el color de las paletas en Europa, una de las más antiguas.”

Somos testigos de que la Bandera Histórica “franciscana” ha franqueado más de 200 años de historia en medio de tanto desconocimiento del gran público. Donde se entrecruzan diferentes motivos entre los franciscanos mismos. Como por ejemplo las múltiples ocupaciones que asumían los frailes, entre ellas la misma Escuela San Francisco y no se dieran tiempo para poner la mirada en estas reliquias.

Por ello también es probable que muchísimos de los mismos alumnos o algunos docentes de la Escuela San Francisco no supieran o no hayan visitado este “tesoro escondido”, aún “estando a mano”. Así fueron pasando los años y llegó un momento en que esa Bandera que sirvió de inspiración para luchar por la libertad a tantos que dieron su vida en las batallas de la Independencia quedó colgada en una pared. Desde que se declara Monumento Histórico Nacional la Iglesia de San Francisco (1964), se la puso como testimonio de ello en ese lugar. Hasta que Fray Miguel Schell – sacristán por casi 40 años- tuvo compasión de hacer colocar en los años 80 una breve reseña de lo que era ese cuadro, que ya mostraba una tela desteñida en su interior y que nadie se percatara de su existencia.

Agregó, al lado, una breve reseña histórica, para el turismo. Fue también, Fr. Miguel el que se encargó de que se visibilizara con un cartel la Sala Histórica, al lado del altar donde se encontraban los muebles históricos que se prestaran al Congreso de 1816. Guardados, sin mayor trascendencia, en un templo de cuyo techo caía polvillo durante décadas. Décadas esperando la restauración de la iglesia, hasta que finalmente se inició en 2008. A Fray Miguel Schell, un simple sacristán sin responsabilidades de decisiones mayores, le debemos reconocer el cuidado y celosa guarda de tan valioso patrimonio que se conserva en el templo.

Transcurrió el tiempo y nuestra Bandera iba poco a poco “degenerándose”. Tal cual su significado; su género se estropeaba irremediablemente en gran parte. En 2012, en ocasión de la celebración de la Bandera de Macha, La Gaceta da visibilidad a esta enseña.

¿En el olvido otra vez?

Actualmente el templo se encuentra cerrado desde agosto de 2018, cuando Defensa Civil del Municipio decidió clausurar la iglesia por su estado edilicio. La restauración continuará en el templo, pero es una verdadera pena para todo el pueblo tucumano que este tesoro, la Bandera de San Francisco, caiga en el olvido. Después de tan largo camino que tuvo que atravesar para hacerse visible es de lamentar que quede privada de la vista de los tucumanos.