POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Hay provincias que se describen. Y hay provincias que se piensan.
Salta ha sido narrada hasta el cansancio: sus cerros, su folclore, sus fiestas patronales, su pasado de postal y su presente de trámite. Pero hay una diferencia sustancial entre una provincia que se exhibe y una provincia que se comprende. La primera se vende. La segunda se discute. La primera se recita. La segunda incomoda.
Así nace esta serie de reflexiones, no todas muy cómodas para algunos sectores, sobre todo para el poder. Y cuando digo “poder”, no es solamente “el gobierno”. El “poder” en Salta, es un entramado variado de intereses, donde siempre el Pueblo es el que queda excluido.
Sí, hay que admitirlo, esta serie nace con una intención deliberadamente incómoda: Pensar Salta como proyecto político, cultural, moral e histórico, no como un mero territorio administrado por la rutina, ni como una geografía resignada a ser “interior” de alguien.
Porque la provincia no es solamente un mapa: es una idea. En un momento en que algunos no tienen ni idea de qué hacer con la Provincia. Y toda idea, tarde o temprano, pide cuentas.
Por eso inauguramos “La Provincia Pensada”, una serie de siete entregas consecutivas donde recorreremos, con bisturí y memoria, las preguntas que el presente prefiere evitar. No para nostalgia, sino para diagnóstico. No para venerar próceres, sino para revisar qué hicimos con sus legados. No para halagar sensibilidades, sino para sacudir la modorra.
Durante siete días, cada entrega abordará un eje distinto. Siete preguntas. Siete temas. Siete heridas abiertas.
Día 1
¿Qué provincia pensó Güemes?
No como bronce ni estampita escolar, sino como arquitecto político del Norte. Güemes no pensó una provincia decorativa: pensó una provincia-frontera, social y soberana. La pregunta no es histórica: es actual. ¿Qué quedó de esa Salta que se creía imprescindible para la Patria?
Día 2
Salta: ¿Provincia soberana o sucursal administrativa?
El problema no es geográfico: es mental. ¿Salta decide o espera? ¿Planifica o reacciona? ¿Gobierna o gestiona lo que otros ya decidieron? La provincia que pide permiso termina viviendo de rodillas.
Día 3
La provincia de las élites: El poder como apellido
Toda provincia tiene aristocracias, visibles o camufladas. En Salta el poder suele presentarse con buenos modales, pero no siempre con buenas intenciones. Analizaremos la continuidad histórica de una clase dirigente que supo sobrevivir a todo: a los virreinatos, a las revoluciones y, sobre todo, a la modernidad.
Día 4
La Provincia del Pueblo: Gauchos, trabajadores y los invisibles
La historia oficial es un salón iluminado; la historia real es un patio oscuro. En este capítulo, el sujeto será el pueblo: los Gauchos de ayer y los excluidos de hoy. ¿Qué pasa cuando una provincia se sostiene sobre los hombros de quienes nunca figuran en los discursos?
Día 5
Educación y cultura: ¿formación o domesticación?
Toda provincia se define por lo que enseña y por lo que oculta. La educación puede ser una fábrica de ciudadanos… o un sistema eficiente para producir obediencia. ¿Estamos formando pensamiento o repitiendo catecismos ideológicos, dogmáticos y burocráticos?
Día 6
Economía provincial: riqueza natural, pobreza estructural
Salta no es una “provincia pobre” sino empobrecida. Tiene recursos, territorio, potencial energético y productivo. Sin embargo, convive con desigualdad persistente. ¿Por qué una provincia rica produce ciudadanos pobres? ¿Quién administra la abundancia y quién hereda la carencia?
Día 7
El futuro: ¿qué provincia estamos dejando?
Toda serie debe terminar donde empieza la responsabilidad: en el porvenir. No en el futuro como eslogan, sino como decisión histórica. ¿Qué provincia estamos construyendo para los que vienen? ¿Una provincia digna o una provincia resignada? ¿Una provincia con proyecto o una provincia que sólo sobrevive?
Una advertencia final
“La Provincia Pensada” no pretende agradar. Pretende servir. Porque una provincia que no se piensa termina siendo pensada por otros. Y casi siempre, esos otros no lo hacen por amor al terruño, sino por conveniencia.
A Salta la han narrado demasiado. Ha llegado el momento de examinarla.
Quizás descubramos que lo que llamamos tradición es, a veces, simple repetición. Y que lo que llamamos destino es, en realidad, costumbre.
Pensar la Provincia es un acto de ciudadanía. Y en tiempos donde la política se ha degradado a espectáculo y la Historia a utilería, pensar se ha vuelto un gesto revolucionario.
En definitiva, esta serie nace para eso: para recuperar la pregunta más temida por el poder, que es siempre la misma:
¿Quiénes somos… y quién se beneficia de que no lo sepamos?
Están todos invitados a participar.
© – Ernesto Bisceglia
Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.
