POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Era viernes 27 de febrero y había que comenzar la guerra y así se hizo. ¿Por qué? Porque los mercados necesitan reacomodarse para abrir el lunes con un panorama claro. Si bien no es una regla escrita, pero existe algo que analistas militares y financieros llaman informalmente el “efecto fin de semana” (weekend effect).
En efecto, las guerras comienzan los viernes
Es que actualmente, las guerras no sólo se libran en los campos de batalla tradicionales sino también en los mercados, porque en el caso del conflicto de Medio Oriente, un ataque como el que se libra contra Irán impacta en el precio del petróleo, provoca caídas de las bolsas, mueve al capital a refugiarse en el oro o en el dólar y se incremental los seguros financieros y el riesgo país.
Para comprender bien esto tenemos que tener claro la época en que vivimos donde la globalización tecnológica nos trae una guerra lejana en vivo a nuestro teléfono. Siendo que tamaño conflicto provoca sismos económicos, los inversores reaccionan en segundos, y esa reacción puede provocar daños económicos tan grandes como los militares. El impacto económico es inmediato.
¿Por qué el viernes (o el fin de semana)?
Porque los mercados financieros tienen horario. Los viernes cierra Wall Street y Europa. Asia abre el lunes, de modo que los gobiernos tienen entre 48 y 72 horas para acomodar la situación y generar la narrativa que le contarán a los ciudadanos.
Esas horas resultan claves para trazar alianzas, intervenir mercados energéticos (el cierre del Estrecho de Ormuz, dispara el precio de los combustibles, por ejemplo); preparar los bancos centrales y sobre todo evitar corridas financieras.
El lunes: el verdadero primer día de la guerra
Durante estas horas la actividad financiera es febril, porque la guerra comenzó militarmente el viernes, pero económicamente será el lunes. Entonces es cuando las preguntas tendrán respuestas: ¿subió el petróleo? ¿bloquearon el Estrecho de Ormuz? ¿hubo una escalada regional? ¿qué hicieron China y Rusia?
En el siglo XXI las guerras ya no buscan sólo derrotar ejércitos, buscan llegar al lunes sin provocar un colapso financiero.
Debemos comprender el cambio de mentalidad global. Y en este caso, las guerras modernas ya no comienzan cuando despegan los aviones sino cuando cierran los mercados.
El viernes ofrece una pausa estratégica: dos días de silencio bursátil donde los gobiernos ordenan discursos, calibran alianzas y permiten que el miedo llegue dosificado.
El lunes, cuando abre Wall Street, empieza la verdadera batalla: la del precio del petróleo, la confianza y el futuro económico de lugares tan lejanos del conflicto como el norte argentino, donde una decisión tomada en el Golfo Pérsico puede terminar encareciendo el gasoil de una cosechadora en Salta.
Por eso nuestros gobiernos locales deberían tener ya trabajando a los analistas de la situación porque la globalización convirtió a las economías regionales en rehenes indirectos de decisiones estratégicas lejanas.
En un mundo interconectado, ningún conflicto es lejano: sólo tarda más en llegar a la factura del supermercado.-
© – Ernesto Bisceglia
Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.
