Gobernanza o feudo: el dilema pendiente de los municipios de Salta

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Los intendentes en Salta, mantienen una confusión deliberada entre gobernar y mandar. Esta provincia, como supimos definir “con aspiraciones modernas pero que no puede superar su trauma de aldea medieval”, tiene en sus intendentes uno de los factores de retraso más importantes.

Sumado a la poca o ninguna preparación -y en esto hay que ser delicado en decir que no discriminamos, sino que decimos que la función pública requiere un mínimo, ni siquiera de formación, pero al menos de INFORMACIÓN- sumado, decimos, a que se niegan a pensar en cualquier avance en materia de políticas municipales.

Lo decimos desde la amarga experiencia de haber intentado importar las ideas avanzadas de ciudades modernas a lugares como Vaqueros y Cafayate, donde hemos fracasado miserablemente. Particularmente en este último donde «gobierna» una mujer que es un émulo del caballo de Atila: «Donde pisa no vuelve a crecer la hierba».

El diagnóstico es claro, no quieren salir del modelo de gobernabilidad que les asegura control social, económico y político. Ahí están los resultados. Un importante número de intendentes con causas en la justicia. Bueno… decir “justicia” en Salta, tiene más que ver con un anhelo republicano todavía.

 En efecto, la gobernabilidad, tal como se la practica en muchos municipios del interior (y Salta es un caso casi de laboratorio), se ha degradado a un orden de obediencia: que nada estalle, que el intendente concentre, que el concejo deliberante no moleste, que la política se administre como una estancia.

Es gobernabilidad entendida como paz de cementerio. Verticalismo sin conflicto, pero también sin ciudadanía. Ahí asoma lo feudal: lealtades personales, sueldos como mecanismos de disciplina, silencio a cambio de subsistencia.

La gobernanza, en cambio, es otra cosa

Claro, el primer error que cometimos fue intentar ingresar en el léxico político de los municipios vocablos nuevos a gente que no conoce la existencia del diccionario. Entonces, hablarles de “descentralización”, “participación vecinal”, “presupuesto participativo”, “vinculación con las universidades”, y otros términos semejantes, es casi como invitarlos a participar de una misa negra.

Son tan elementales algunos intendentes que la sola posibilidad de “perder la gobernabilidad”, lo entienden casi como un golpe de Estado; cuando gobernanza, no es debilidad del poder, sino madurez del poder. Supone aceptar que el Estado local no es propietario del municipio sino administrador transitorio de una comunidad viva. Y eso exige descentralizar, abrir, incomodarse.

La corrupción no acepta visibilidad

El otro problema para esta gente que tiene la gobernanza, es que las cuentas públicas se transparentan y resulta que la corrupción no se evita solo con leyes, sino con mirada pública. Cuando el único control es un Concejo Deliberante económicamente subordinado al Ejecutivo que premia o castiga pagando los sueldos a los concejales, lo que hay no es control, es teatro republicano. La gobernanza amplía el perímetro de vigilancia: vecinos, organizaciones, presupuesto participativo, audiencias reales, datos abiertos. Cuantos más ojos, menos impunidad.

Debemos aprender que la gobernanza educa políticamente a la sociedad. Le quita al intendente el disfraz de patrón y al vecino el hábito de súbdito. Esto, claro, en una provincia con fuerte matriz clerical y caudillesca, resulta casi herético.  

La gobernabilidad administra el silencio; la gobernanza organiza la palabra. Una garantiza que nadie proteste; la otra garantiza que alguien controle.

En Salta – como en muchos municipios argentinos- el desafío no es técnico, es civilizatorio: pasar del municipio como feudo al municipio como comunidad política.

La diferencia está en los niveles de corrupción. –

© – Ernesto Bisceglia

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.