Fundación Nacimiento, presenta: El Segundo Movimiento de la Séptima Sinfonía en La mayor, Op. 92 de Ludwig van Beethoven

ERNESTOBISCEGLIA.COM.AR – REDACCIÓN. – El Segundo Movimiento de la Séptima Sinfonía en La mayor, Op. 92 de Ludwig van Beethoven es una de las piezas más conmovedoras y célebres de su repertorio. Su carácter fúnebre, su desarrollo hipnótico y su inquebrantable avance rítmico lo han convertido en una obra profundamente emotiva y de gran impacto.

Este movimiento, en La menor, está marcado como Allegretto, lo que le da un carácter solemne pero con una cadencia constante, casi procesional. Su estructura se asemeja a un tema con variaciones:

El tema principal comienza con un acompañamiento de cuerdas en un ritmo repetitivo y ondulante (una figura de negra con puntillo y corchea), sobre el cual emerge un tema melancólico y solemne en los violonchelos y violas. Su progresión armónica crea una sensación de inevitabilidad trágica.

Primeras variaciones:

A medida que la música avanza, Beethoven introduce nuevas capas instrumentales que enriquecen la textura. Los violines toman el tema, y la dinámica se intensifica con la intervención de los vientos, lo que da una sensación de creciente tensión emocional.

Clímax central:

La sección media es más dramática, con el tema reforzado por la orquesta completa, logrando una sensación de súplica o clamor emocional. Aquí, Beethoven juega con la tensión entre la esperanza y la resignación.

Regreso al tema inicial:

Tras la intensidad de la parte central, el tema original vuelve con un aire más introspectivo, como si la música se recogiera sobre sí misma en una especie de despedida solemne.

Final

El movimiento se desvanece en una conclusión tenue y conmovedora, casi como un susurro final, dejando una sensación de profunda reflexión.

Este movimiento ha sido utilizado en numerosas ocasiones en el cine y en eventos solemnes debido a su carga emocional y su carácter fúnebre. Richard Wagner lo describió como la “apoteosis de la danza”, porque, aunque es un lamento, su ritmo persistente le otorga una sensación de inevitable avance, como el paso del tiempo o el destino. –

En definitiva, el Allegretto de la Séptima Sinfonía es una de las cumbres del genio beethoveniano: una música que expresa solemnidad, tristeza, pero también una extraña sensación de determinación y trascendencia.