ERNESTOBISCEGLIA.COM.AR – POR ERNESTO BISCEGLIA. – El argumento de campaña del ahora presidente, Javier Milei, de que venía con una motosierra a cortar un Estado sobredimensionado, pudo ser un argumento válido como metáfora para terminar con el saqueo que se había institucionalizado durante el kirchnerismo, pero ahora, con los resultados globales que no son nada favorables para la sociedad, ese instrumento, convertido en un ícono de la gestión resulta más una provocación y una amenaza.
Si lo miramos desde un punto de vista estético, mostrarse blandiendo una motosierra es un acto violento, porque en el inconsciente, esa herramienta tala, destruye, en manos de un inútil hasta se convierte en algo peligroso.
Desde la óptica política no creemos que resulte tampoco buena prensa hacer campaña con un aparato así porque el metamensaje para los ciudadanos representa, menos trabajo, menos educación, menos salud, menos oportunidades. Menos justicia social.
Obviamente, que este concepto de la justicia social merece un acápite particular, porque creemos que el presidente Milei tiene una visión distorsionada de lo que realmente significa. No se puede imponer como rasero para toda la sociedad un criterio eminentemente mercantilista y economicista, porque eso destruye valores humanos irrenunciables como la inclusión, la equidad y hasta la igualdad. Es un dato de la propia naturaleza, no todos tienen las mismas condiciones para ganar un lugar en la sociedad. Son infinitas las razones por las que millones se ven postergados. La justicia social, luego, no debe ser el reparto a mansalva de dinero, de planes y subsidios, sino el reparto de oportunidades.
Pero qué oportunidades pueden tener los que no pueden aprender porque el sistema educativo está destruido. Qué oportunidades pueden tener los que crecen con daños cerebrales irreparables por culpa del hambre. Qué oportunidades pueden tener los nacen con deficiencias físicas o una salud endeble. Aplicar un mismo criterio “pasando la motosierra” es un acto de crueldad, de inhumanidad y de soberbia.
La justicia social es imprescindible para poner -o intentar hacerlo- equilibrio en medio de todas esas desigualdades.
En definitiva, posar en las fotos de campaña con una motosierra es un acto intimidatorio y que desde el punto de vista del lenguaje emocional colisiona con la idea de progreso, de paz social incluso.
Es un momento crítico para la Patria, donde resulta imprescindible el consenso, el diálogo, el encolumnamiento detrás de los valores superiores de una sociedad. Cada uno con su idea, por supuesto, sin resignar sus convicciones. Pero todos con la concepción de que a esto lo tenemos que arreglar entre todos y no con discursos mesiánicos, marginadores y que suenan con un eco a supremacía de raza.
Deberían comprender que la palabra y que las ideas sustentables, son más fuertes y representativas que una herramienta que advierte que vienen a serruchar hasta eso: las ideas diferentes. –