El Gauchaje entre lo Güemesiano y el güemesianismo

POR ERNESTO BISCEGLIA. –  Se avecina la fecha del 17 de Junio en que Salta se cubre de rojo y crespón en memoria del General Martín Miguel de Güemes. Y entonces, “tras los muros sordos ruidos” se escuchan de aprontes de cabalgaduras y trajes de gala. Lustre de botas, espuelas, rastra y facón, cepillado de guardamontes y acomodo de aperos y caronas… Un Gaucho se apresta a rendir homenaje a su General.

Porque hay que comprender que, para el Gauchaje salteño, una cosa es honrar al General Güemes y otra muy distinta es desfilar. Porque lo primero entraña el sentimiento telúrico más acendrado, el homenaje y la vivencia del hombre de campo o de ciudad que encuentra en la figura del Prócer Gaucho algo más que una divisa, un busto conmemorativo o la fría placa que más sirve para perpetuar nombres de efímeros funcionarios.

El Gaucho salteño es un hombre o una mujer que transcurren sus días entre nosotros como uno más; un fenómeno muy presente en los pueblos de la provincia donde el cemento todavía no ha cubierto las cosas de Dios. Allí están, son el comerciante, el remisero, el que corta el césped o incluso el que se transporta en la moderna camioneta, pero hacen de la cosa folclórica una forma de vida. La mujer, la matrona que todavía asiste la llegada de nuevas vidas, la moza dependiente, la maestra rural que deja retazos de su vida y hermosura entre los montes enseñando a saludar los colores de la Patria cada mañana y a decirles a sus chicos que el General José de San Martín, el General Manuel Belgrano y, por supuesto, el General Martín Miguel de Güemes, forman ese “Trípode glorioso donde descansa la Libertad de Sudamérica”, diría -palabras más, o menos- el Licenciado Luis Oscar Colmenares.

El Gaucho salteño es un fenotipo vívido, presente, que anima todavía la savia que mantiene vivas aquellas jornadas de Gloria donde sus ancestros dieron la vida para que la Patria sea posible. Son los herederos de un ánimo que el común no tiene y no comprende. Porque el Gaucho es duro y recio haciendo morder el polvo al orejano, jinete audaz y animador de fogones familiares. Se recluye, como entonces en las noches de fortines donde comparten generosos el asado, el vino y las anécdotas.

Sí, el Gauchaje es esencialmente Güemesiano, porque no se pone “traje de gaucho”, sino que se viste de gala para honrar cada 17 de Junio a su General. A nuestro General Güemes.

El güemesianismo

Claro que en una sociedad aldeana, pacata, donde la figuración social todavía es una moda asumida por los mediocres, por los que viven de glorias ancestrales sin que ellos hayan contribuido un ápice a la comunidad, sino más bien, la han usufructuado en nombre de viejas glorias. Donde tiene vigencia el viejo dicho hispánico: “En pueblos como los vuestros, donde se duerme la siesta y se va a misa; hay que ser amigo del obispo, del comisario y del juez”. Así ese configura esa cierta “clase social” de Salta, milagrera y güemesiana. Porque con el Milagro ocurre lo mismo que con Güemes; se “visten de Milagro” para repetir -no rezar- una Novena que no comprenden y no les interesa, y luego “cumplir” asistiendo al culto con gestos adustos, para continuar al día siguiente de la Procesión con su ritmo pagano de vida.

Con la fiesta Güemesiana ocurre lo mismo. Son que los que desfilan, no los que honran al General Güemes, los que si lo tienen, se visten de gauchos, piden prestado equipo y cabalgadura, se inscriben en algún fortín y simplemente pasan delante del Bronce magno al son de la “Marcha del 5to” que ejecuta la Banda “Bonifacio Ruiz de los Llanos”. Esos, como los milagreros, también “han cumplido”. Luego, al asado reparador que restaña los esfuerzos de haber montado una vez al año.

También practican el güemesianismo los dados al culto del academicismo. ¡Oh, casualidad! Son los mismos que enjuto el rostro y a paso de sepelio gustan marchar junto al arzobispo en los días en que éste no ha bebido, claro. Son más cristeros que cristianos, son más güemesianistas que güemesianos. Son los apóstoles de los cenáculos donde se reúnen en modo de logia a practicar el autoelogio, los que llenan páginas de libros que acaudalarán el polvo centenario, lo mismo que los ataúdes tocados en bronces en los mausoleos donde reposa el olvido.

Mientras tanto el Pueblo no sabe una pepa de Historia, de Güemes ni de la Gesta Güemesiana ni Belgraniana.

Mientras unos se “visten” de gauchos y otros practican el “cute and paste” güemesiano, el Pueblo se mantiene en la ignorancia histórica. La gran masa desconoce que el territorio de la provincia de Salta fue el epicentro de la Guerra de la Independencia.

Desconocen que en el cuadrado que forman hoy, la Avenida Belgrano, el Convento San Bernardo, la Avenida San Martín y no mucho más allá de la actual Avenida Sarmiento, se decidió la suerte de la Sudamérica cuando el General Manuel Belgrano triunfó en los Campos de Castañares, el 20 de Febrero de 1813.

Tampoco saben que el General Güemes, “Rico y noble de nacimiento…” murió en la iniquidad de un lecho improvisado bajo las estrellas en una fría noche de junio porque no quiso aceptar la “coima” española de un médico, de títulos, honores y dineros. Y siguen pensando que Güemes fue herido por estar en la cama equivocada.

¡Qué van a saber si nunca ejecutaron un programa de pedagogía güemesiana ni belgraniana! En esta provincia se han dilapidado millones, ¡Si millones de pesos!, durante dos décadas sin que se haya ejecutado NI UNA SOLA acción pedagógica la ilustrar al Pueblo sobre la enorme herencia histórica de la que es heredero.

Entonces, cuando un gobernador habla de reparación histórica, de lo que le debe la Nación a esta Patria chica, piensan que es sólo discurso político. ¿Dónde están el programa educativo y social ejecutado por estos estrafalarios “güemesianistas” que han acaudalado su bolsa durante estos años sin haber publicado siquiera una miserable cartilla para repartir en las escuelas?

¿Dónde está la tarea de enseñanza de la Gesta Güemesiana ejecutada entre los fortines de la provincia? Sólo bustos y placas, reuniones “académicas” con públicos no mayores a veinte personas que se palmean y degustan empanadas y vinos al final de una “conferencia”. Mientras tanto el Pueblo languidece en su ignorancia sobre su propia identidad que es, precisamente, su Historia.

Saludamos con el fraterno abrazo de salteño a todos esos Gauchos que desgranan sus días haciendo vida los valores morales, cívicos y patrióticos del General Güemes.

Sirva este nuevo Aniversario del paso a la inmortalidad para que se cambie el rumbo y se pueda educar al soberano. Para que ese pueblo que acude el 17 de Junio a participar del Desfile, sea un Pueblo güemesiano y no güemesianista.-