POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
El Corredor Bioceánico puede convertirse en una de las mayores oportunidades económicas y geopolíticas que haya tenido Salta en muchas décadas. Pero sería un error histórico convertirlo en una suerte de mesías de infraestructura.
Ningún corredor desarrolla por sí mismo a una provincia. Una ruta transporta mercancías; un puente conecta territorios; una vía logística acorta distancias pero el desarrollo ocurre cuando, alrededor de esas infraestructuras, una sociedad es capaz de construir empresas, empleo, conocimiento, servicios, industrias, logística, comercio y nuevas oportunidades.
Por eso, la verdadera discusión no debería limitarse a preguntar por dónde pasará el corredor sino meditar en que la pregunta es otra: ¿Qué encontrará el corredor cuando llegue a Salta?
Hasta ahora no parece existir una estrategia provincial capaz de responderla con la anticipación que exige semejante transformación. Y el tiempo no sobra. Es más, tener a un corredor bioceánico tocando a las puertas de Salta exige pensar en modo estadista: para las próxima generaciones más que para las próximas elecciones.
Con el eje bioceánico “a un tiro de piedra”, necesitamos estar pensando en centros logísticos, infraestructura energética, conectividad digital y capacitación laboral. No se puede pretender participar de las nuevas cadenas regionales de producción y comercio con las mismas herramientas con las que se administró la economía del siglo pasado.
La conectividad digital ya no es un complemento de la infraestructura física: es parte de ella. Un territorio puede estar atravesado por una autopista y, al mismo tiempo, permanecer desconectado del mundo si no posee redes, tecnología y conocimiento.
Lo mismo ocurre con los recursos humanos, pues, ya habría que estar determinando los perfiles de quienes trabajarán en esa nueva economía, dónde se formarán y qué conocimientos necesitarán. Las universidades deberían estar anticipándose a las demandas de la logística, el comercio internacional, la producción tecnológica, la energía y las nuevas cadenas de valor.
Pensar Salta en el escenario del Corredor Bioceánico exige también empresas capaces de integrarse a mercados regionales y una producción preparada para exportar. No alcanza con producir solo materias primas, es necesario agregar valor, desarrollar proveedores y construir capacidades locales.
Y hay otro actor que no puede quedar al margen: el Estado.
Tanto la Provincia como los municipios deberán contar con administraciones capaces de acompañar la transformación, agilizar trámites, ordenar territorios, planificar infraestructura y generar condiciones para la inversión y el empleo.
Todo esto conduce a una conclusión inevitable: Salta necesita una estrategia provincial para el Corredor Bioceánico, no un conjunto de anuncios aislados. No una fotografía junto a un mapa ni tampoco obras presentadas como acontecimiento histórico.
Tener el privilegio de contar con un corredor bioceánico atravesando a la provincia demanda una estrategia.
Porque existe una posibilidad que deberíamos considerar seriamente: que el corredor pase por Salta sin que Salta pase a formar parte verdaderamente del corredor.
Y ese sería el peor de los escenarios, porque podrán pasar los camiones, las mercaderías, pero corremos el riesgo de las oportunidades que esto representa para la provincia, una vez más, también pase de largo.