Denunciemos el nefando pacto “CFK-Urtubey” para perjudicar Sáenz y dividir al peronismo salteño

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Ninguna noticia es lineal, y el “periodismo” de los últimos años ha perdido autenticidad y se ha convertido en una usina de operaciones políticas que responde al mejor postor. Tampoco ninguna noticia es inocente y mucho menos quienes la producen. Luego, la tarea del ciudadano observador sería tener la inteligencia suficiente para detectar cuándo se encuentra frente a un cuadro armado y suponer su finalidad.

Los corrillos políticos en la jornada pasada se relamieron con las palabras de la rea condenada por desfalcar a la Patria, Cristina Fernández viuda de Kirchner, donde al describir en un pasaje de alguna negociación supuestamente espuria, deja caer -como al pasar- el nombre de un tal “Gustavo”, cuyo apellido se negó a decir “porque no quiere hacer política”.

Lo primero a considerar es el escenario. Y nos preguntamos ¿Cómo es posible que una convicta en el marco de una declaración en un nuevo juicio donde es acusada, utilice el espacio como tribuna para montar una operación política con el silencio del tribunal?

La acusada terminó siendo acusadora. Sólo en un país tan decadente como la Argentina suceden estas cosas.

En segundo lugar: ¿Nadie se detuvo a pensar por qué sólo trascendió como reguero de pólvora ese fragmento de la declaración y ningún otro? La gran mayoría ni siquiera sabe por qué causa estaba declarando una ex presidente cuya legitimidad se encuentra atravesada por una condena judicial, pero sí, todos hablan de esa frase pronunciada por ella.

En tercer lugar, hemos de preguntarnos ¿Por qué -si acaso fue el gobernador Sáenz a quien se refirió- lo mencionó en ese marco? La respuesta es una sola: para esta mujer condenada, Saénz, tiene una importancia superlativa en la política. De otra manera ¿qué sentido tiene jugar una carta semejante?

Sabiendo que CFK posee la inteligencia propia de las personas gobernadas por el Maligno, no se ocuparía en medio de un juicio en su contra de un vulgar poligrillo.

Por qué, por ejemplo, no mencionaría -hipotéticamente dicho, claro- “Me juzgan a mi pero nadie se preguntó seriamente sobre los dólares del Fondo Bicentenario que nunca aparecieron”, por decir un ejemplo al azar, nomás. Porque parece que Salta es importante para la mujer condenada.

Hasta aquí, hemos tratado de desarrollar este silogismo casi en modo aristotélico para desentrañar algo muy sintomático. Es momento de enhebrar algunas hipótesis también.

La historia, esa de la cual CFK dijo un día que la juzgará, cuando lo haga, dirá que el gobierno de los Kirchner, resultó en la experiencia más nefasta, denigrante y perversa que recuerden los argentinos. El kirchnerato aplicó a rajatabla el axioma “Divide et Impera”, tan antiguo que dataría de los tiempos de Filipo de Macedonia y puesto en valor por Maquiavelo. Los Kirchner dividieron al pueblo argentino.

Fomentaron el odio como negocio político porque un poder es más fuerte cuando sus posibles opositores están divididos.

Entonces, dicho todo esto, un análisis forense casi, nos hará ver que en Salta es necesario dividir al electorado y dentro del mismo, al peronismo. ¿Cuál fue la primera jugada para debilitar al peronismo? Intervenirlo ¿Quién fue el factotum de esa intervención? Juan Manuel Urtubey, que pensó que con el PJ Salta en la mano obtendría algunos votos en la última elección. La ciudadanía le dejó claro a Urtubey y al kirchnerismo (Partido de la Victoria incluido) que ya no come vidrios.

A la mujer condenada no se le escapa la excelente relación del gobernador, Gustavo Sáenz, con el presidente, Javier Milei; tanto que hasta se podría especular con un razonable margen de aserto que en el año 2027, Milei, vea con buenos ojos una rereelección de Sáenz. En el marco del juego político, esto último al menos como posibilidad es muy cierta.

Puestas las partes de este rompecabezas a la luz, tenemos que pensar también, que las palabras de CFK, fueron una sutil -aunque burda- jugada política para echar un manto de sospecha sobre el gobernador Sáenz, pensando en la quimérica idea de que así se decepcionen salteños y particularmente peronistas, que no queriendo a Milei voten por la “Agrupación Mausoleo” que conducen -si “conducen” es el término-, Urtubey y ese personaje devuelto del Hades, Pablo Kosiner.

¿Por qué echarían mano CFK-Urtubey, de una jugada tan desesperada? Porque advierten y esto es un dato duro, que, a casi un año de las próximas elecciones, no hay ningún candidato potable capaz de enfrentar a Sáenz.

Dirán los fanatizados que Emilia Orozco es un buen prospecto, y diremos que es posible, pero un año es poco tiempo para demostrar capacidad, proyecto político provincial, equipo, políticas públicas y todos los etc., que la oportunidad requiere. Hasta ahora, los libertarios salteños en el Congreso Nacional, únicamente han levantado la mano para legitimar las políticas de Milei, pero en favor de Salta no hemos visto nada.

Pensemos además, que el propio Milei, ha atado su suerte al final que tenga el conflicto de Medio Oriente. Si la economía occidental se desbarranca por la cuestión petróleo, el tsunami alcanzará particularmente a una economía quebrada como es la argentina con consecuencias inimaginables. Esto, sin decir de lo que pueda ocurrir con la investigación del caso Libra que ha tomado un auge preocupante para el gobierno nacional.

En definitiva, lo que vimos todos durante la declaración de CFK, ni siquiera puede ser tomado como una acusación seria contra Gustavo Sáenz: no se mencionó apellido taxativamente, supuestamente se trató de una operación política y sobre todo, no existe causa alguna que involucre al gobernador de Salta.

No fue un lapsus. Fue una maniobra. Y como toda maniobra desesperada, revela más debilidad que poder. Cuando no se puede ganar en las urnas, se intenta dividir en las sombras. Nada nuevo. Y cada vez menos eficaz.

Menos todavía se trató de una revelación, sino de una operación. Y como toda operación mal ejecutada, deja al descubierto a sus autores.

© – Ernesto Bisceglia

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.

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